Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rebelión
La luna pinta el mar
de plata
a su antojo las mareas siguen.
Porque esperar nueve lunas,
como si hubieses alquilado,
su vientre.
Deprimida llora la niña,
embarazada en un laberinto,
perdió la pobrecita la llave,
de esta su caja fuerte.
En su canturreo repite,
hubiese más niños felices,
sin tantas religiones y leyes existiesen.
La luna pinta el mar
de plata
a su antojo las mareas siguen.
Porque esperar nueve lunas,
como si hubieses alquilado,
su vientre.
Deprimida llora la niña,
embarazada en un laberinto,
perdió la pobrecita la llave,
de esta su caja fuerte.
En su canturreo repite,
hubiese más niños felices,
sin tantas religiones y leyes existiesen.