ricardo felipe
Poeta recién llegado
Tengo invicto el amor,
fue valiosa esta estrategia de amarte sólo amarte,
sin medir consecuencias,
sin freno a lo desconocido,
creyendo, sólo creyendo,
con mis manos extendidas,
mostrándote mis sueños,
contigo a mi lado.
Mi planteamiento fue sincero,
tu vida cerca de la mía,
formando un solo camino,
ofreciéndote alcanzar la orilla,
sin barca, sin luna,
pero con convicción de alcanzarla,
sólo contigo.
Nuestra proyección fue correcta,
caer, para levantarse,
y levantarse habiendo aprendido a caer,
mas unidos que nunca,
necesitándonos,
compartiendo el mismo aire,
refrescándonos con lágrimas inevitables,
emanadas del manantial del alma,
que ayudan a lavar heridas,
convirtiéndose en agua para alcanzar la orilla.
Nuestra receta fue la correcta,
el amor es nuestra meta,
logrando evadir temores,
miedos,
sin razones,
tocados por el silencio y por el latir profundo,
tú y yo luchamos por algo,
sin más que pedir que un beso,
fuimos remando lentamente,
hasta alcanzar el farolito…
Ricardo Felipe
El último bardo
fue valiosa esta estrategia de amarte sólo amarte,
sin medir consecuencias,
sin freno a lo desconocido,
creyendo, sólo creyendo,
con mis manos extendidas,
mostrándote mis sueños,
contigo a mi lado.
Mi planteamiento fue sincero,
tu vida cerca de la mía,
formando un solo camino,
ofreciéndote alcanzar la orilla,
sin barca, sin luna,
pero con convicción de alcanzarla,
sólo contigo.
Nuestra proyección fue correcta,
caer, para levantarse,
y levantarse habiendo aprendido a caer,
mas unidos que nunca,
necesitándonos,
compartiendo el mismo aire,
refrescándonos con lágrimas inevitables,
emanadas del manantial del alma,
que ayudan a lavar heridas,
convirtiéndose en agua para alcanzar la orilla.
Nuestra receta fue la correcta,
el amor es nuestra meta,
logrando evadir temores,
miedos,
sin razones,
tocados por el silencio y por el latir profundo,
tú y yo luchamos por algo,
sin más que pedir que un beso,
fuimos remando lentamente,
hasta alcanzar el farolito…
Ricardo Felipe
El último bardo