Alberto Minés
Poeta fiel al portal
Junto a tus zapatillas
con las calles que anduvimos,
los rumbos sin rumbo
protegidos por las tardes
que hasta hoy nos alcanzan,
se unen las conversaciones
lanzadas a la deriva,
se pliegan los abrazos
más nuestros,
Las heridas
más imperceptibles.
No podría pedir más
sino volver a repetir
todo cuanto vivimos:
Nuestros pasos en silencio,
el sol ocultándose y un Neruda
casi inventado,
casi parecido a nosotros.
La inocencia nos bañaba
en su dulzura,
la juventud retoña
se alegraba
en su verdor,
nada era imposible,
hasta nosotros éramos posibles,
nada era incompleto:
Para mí
era tu voz de ángel,
para ti
eran mis tristezas.
Todo era un viaje,
una sonrisa descarada
un éxtasis de besos y caricias,
todo era nuestro:
Para mí
Era el rosado de tus mejillas,
para ti
La superficie de mi pecho.
Volvería a preguntarte si me quieres
como siempre lo he hecho,
volvería a tu vestido de flores
para habitarlo con caricias
que alboroten su llanura
y descubrir la armonía
de tu piel y su blancura.
Volvería a pedirte perdón
por amarte de esta manera,
soñaría de nuevo con una casa
con paredes infinitas
y ventanas tan inmensas
como la mirada que me regalas
en todas las estaciones
de todos nuestros momentos.
Tengo todo cuanto quiero:
Tengo poemas malos,
una muñeca que me regala besos,
tengo una tristeza imborrable
y una trastada incontable.
Tengo una luna rastreadora
capaz de acompañarme
desde la esperanza más recóndita
hasta el rincón más esperanzado,
y tengo tanto,
tanto que no alcanza en este poema
y me falta tanto,
que me lleno de tristeza si lo digo,
y me faltas hoy
que si lo callo
perdería el sentido este poema,
y siendo así aquí no acabo.
::