avel omaya
Poeta recién llegado
Me agrego al silencio de la noche,
donde sobresale el silencio de tu ayer.
Recuerdo que no olvido tu boca,
que no olvido tus ojos, tu franqueza,
tu silencio, tu adiós.
Y otra vez salgo a la calle,
tembloroso,
en busca de tus brazos, de tus gestos,
tu alegría, tu sonrisa,
donde todo lo malo podía fallecer.
En mi pensamiento nunca has estado quieta.
Tu eras el amoroso lugar
donde guardaba yo mis besos.
Eras la cariñosa urgencia de mis manos y mi piel.
Dale otra vez la vida al hombre
que en tus suaves labios el amor pudo tener.
Vuélvete de tu silencio.
Quiero escuchar la voz de la mujer
que me quiso una vez.
Avel Omaya.
donde sobresale el silencio de tu ayer.
Recuerdo que no olvido tu boca,
que no olvido tus ojos, tu franqueza,
tu silencio, tu adiós.
Y otra vez salgo a la calle,
tembloroso,
en busca de tus brazos, de tus gestos,
tu alegría, tu sonrisa,
donde todo lo malo podía fallecer.
En mi pensamiento nunca has estado quieta.
Tu eras el amoroso lugar
donde guardaba yo mis besos.
Eras la cariñosa urgencia de mis manos y mi piel.
Dale otra vez la vida al hombre
que en tus suaves labios el amor pudo tener.
Vuélvete de tu silencio.
Quiero escuchar la voz de la mujer
que me quiso una vez.
Avel Omaya.