José María Arévalo
Poeta recién llegado
Cada mañana, mi alma se despertaba
con tu voz, recuerdas cuando mirabas
a tu lado, estaba no solo un cuerpo
Sino un ser que desde el silencio te amaba,
rara forma de querer, con suspiros y abrazos,
secreto en silencio pero, este extraño juego
llamado amor, recuerdas en un gesto de ternura
saciaba la sed de tenerte entre mis brazos, para
protegerte entre mis brasos, y sentirme fortalecido
entre los tuyos, bastaba una sonrisa, una mirada
bastaba para poder amar, loca manera de poseer
un cuerpo lleno de fuego, hecho de carne, huesos
y sentimientos, pero recuerdas que con el roce
de tus manos sentía tu ser amándome...
con tu voz, recuerdas cuando mirabas
a tu lado, estaba no solo un cuerpo
Sino un ser que desde el silencio te amaba,
rara forma de querer, con suspiros y abrazos,
secreto en silencio pero, este extraño juego
llamado amor, recuerdas en un gesto de ternura
saciaba la sed de tenerte entre mis brazos, para
protegerte entre mis brasos, y sentirme fortalecido
entre los tuyos, bastaba una sonrisa, una mirada
bastaba para poder amar, loca manera de poseer
un cuerpo lleno de fuego, hecho de carne, huesos
y sentimientos, pero recuerdas que con el roce
de tus manos sentía tu ser amándome...