Carmelino
Poeta recién llegado
Oh,
muchos años pasan por nosotros
y en un siglo no se rompe la incertidumbre.
Ahora,
una mujer descansa al borde de mi lago y yo, desde muy lejos,
atrapando las últimos destellos del sol, me detengo.
Observo a quien juega con sus manos a crear tormentas y desastres.
Pero es su mirada...
Oh que bella mirada perdida en la inmensidad del agua.
Perdida por todos los demás de no mirarla,
inconscientes de ignorar tanta hermosura.
Y es que su mirada me ataca por sorpresa.
Y es en un segundo, uno tan pequeño el que me miras
que me permito morir en tu memoria.
Pero un segundo tan bello, que perdura.
Y pasan años, siglos, o segundos...
y tu mirada yace en mi lago estrellado y tormentoso.
muchos años pasan por nosotros
y en un siglo no se rompe la incertidumbre.
Ahora,
una mujer descansa al borde de mi lago y yo, desde muy lejos,
atrapando las últimos destellos del sol, me detengo.
Observo a quien juega con sus manos a crear tormentas y desastres.
Pero es su mirada...
Oh que bella mirada perdida en la inmensidad del agua.
Perdida por todos los demás de no mirarla,
inconscientes de ignorar tanta hermosura.
Y es que su mirada me ataca por sorpresa.
Y es en un segundo, uno tan pequeño el que me miras
que me permito morir en tu memoria.
Pero un segundo tan bello, que perdura.
Y pasan años, siglos, o segundos...
y tu mirada yace en mi lago estrellado y tormentoso.