Fulgencio Cibertraker
Poeta que considera el portal su segunda casa
Redoblo las estanterías
donde cuelgo los recuerdos
los pliego a base de gregerias
con que solo faltara una
de la cadena, las pierdo.
Se abonan solas sin esperar el riego
mientras el tizón del cuervo
destiñe, me mancha, se alarma,
las sábanas negras del desacuerdo.
Las notas que deja la memoria
se desdibujan sin sobrecalma
apenas percibidas, se parte el alma
escritas al margen de su propia imagen
tras la tormenta acaso te crees
que por fin te llegara la calma,
pero has perdido tus naves
donde el orgullo su voz aclama.
Deja que el tapete trepe
se pose y pase inerte
sobre el duro basamento
deja de meterte siempre
en algún certero entuerto.
Si el brujo dibuja al jabalí
que sus cerdas jalonan
y atormentas al recuerdo
los mas cuerdos cuelgan
en cordeles de haces niervos.
donde cuelgo los recuerdos
los pliego a base de gregerias
con que solo faltara una
de la cadena, las pierdo.
Se abonan solas sin esperar el riego
mientras el tizón del cuervo
destiñe, me mancha, se alarma,
las sábanas negras del desacuerdo.
Las notas que deja la memoria
se desdibujan sin sobrecalma
apenas percibidas, se parte el alma
escritas al margen de su propia imagen
tras la tormenta acaso te crees
que por fin te llegara la calma,
pero has perdido tus naves
donde el orgullo su voz aclama.
Deja que el tapete trepe
se pose y pase inerte
sobre el duro basamento
deja de meterte siempre
en algún certero entuerto.
Si el brujo dibuja al jabalí
que sus cerdas jalonan
y atormentas al recuerdo
los mas cuerdos cuelgan
en cordeles de haces niervos.