Recuerdo ese martes
la puerta que parpadeo para traerte a mi mundo
las miradas contaminando el silencio
el primer te amo rebotando entre mis costillas.
Recuerdo mi anarquía saboteando tus caderas
el mar latiendo al compás de tus lagrimas
el primer ocaso que tu indiferencia apedreo
aquel sueño sin equipajes que se coló en nuestros labios.
Recuerdo tus manos de noviembre
deletreando los paisajes de mi espalda
la madrugada resumiéndose en acordes para nosotros
las estrellas que no parieron las ventanas
tus muslos tiritando entre mis sabanas deshidratadas
tus pechos contagiados de mi infierno
tus labios exhalando mi sudor.
Recuerdo la película de Almodóvar que te anestesió
el libro de Justin Gaader que vendiste a las polillas
la canción de Silvio que no entenderás ni en tu cuarta vida
tu inocencia y mis vacíos
tu certeza y mi resaca relativa
tu orgullo de mujer y mi decepción de hombre.
Recuerdo mi pasaporte de destierro
tus dedos zurciendo los añicos de aquel amor
que tal vez nunca salio de mis costillas
corriendo por mis venas los primeros puntos suspensivos de esta vida
un adios de carne y hueso
aprendiendo a apellidar nuestras manos con la distancia.
Ahora te recuerdo
cuando se que los segundo no volverán a ser
esas rebanadas de eternidad que compartíamos los domingos
ahora que escribir es siempre un atentado a la belleza
ahora que los versos son trampolines a la nada
ahora que suicidarme entre silabas es la única terapia
ahora que solo lanzo bengalas a la muerte
releo los únicos poemas de amor que he escrito,
y que por alguna razón
todos comienzan en el rincón del mes
que lleva la huella de tus manos
donde aun escucho esa puerta parpadear.
para Maire, una vez más hoy que la necesito.
la puerta que parpadeo para traerte a mi mundo
las miradas contaminando el silencio
el primer te amo rebotando entre mis costillas.
Recuerdo mi anarquía saboteando tus caderas
el mar latiendo al compás de tus lagrimas
el primer ocaso que tu indiferencia apedreo
aquel sueño sin equipajes que se coló en nuestros labios.
Recuerdo tus manos de noviembre
deletreando los paisajes de mi espalda
la madrugada resumiéndose en acordes para nosotros
las estrellas que no parieron las ventanas
tus muslos tiritando entre mis sabanas deshidratadas
tus pechos contagiados de mi infierno
tus labios exhalando mi sudor.
Recuerdo la película de Almodóvar que te anestesió
el libro de Justin Gaader que vendiste a las polillas
la canción de Silvio que no entenderás ni en tu cuarta vida
tu inocencia y mis vacíos
tu certeza y mi resaca relativa
tu orgullo de mujer y mi decepción de hombre.
Recuerdo mi pasaporte de destierro
tus dedos zurciendo los añicos de aquel amor
que tal vez nunca salio de mis costillas
corriendo por mis venas los primeros puntos suspensivos de esta vida
un adios de carne y hueso
aprendiendo a apellidar nuestras manos con la distancia.
Ahora te recuerdo
cuando se que los segundo no volverán a ser
esas rebanadas de eternidad que compartíamos los domingos
ahora que escribir es siempre un atentado a la belleza
ahora que los versos son trampolines a la nada
ahora que suicidarme entre silabas es la única terapia
ahora que solo lanzo bengalas a la muerte
releo los únicos poemas de amor que he escrito,
y que por alguna razón
todos comienzan en el rincón del mes
que lleva la huella de tus manos
donde aun escucho esa puerta parpadear.
para Maire, una vez más hoy que la necesito.