Antonio González
Poeta recién llegado
Su aroma me llegaba de lejos.
Quizá de tan lejos, que no lo hacía.
Pero como recuerdo de lo amado
en mi mente se reproducía
Y retornaba para darme el reflejo
De lo que nunca he olvidado.
Madrugadas de aladas rosas
Que volando en la noche
Llegaban a tu pelo y tus ojos
Y hacían parecer todas las cosas
Vivas, primorosas, sin reproche,
Existentes solamente para nosotros.
Días, como vientos de poniente,
Que pasaban rápidos y con su frescura
Permitían que nuestro profundo cariño
Alumbrara tu rostro sonriente,
Haciéndome sentir la profunda ternura
Que no me rodeaba desde que era niño.
Recuerdos de bellos instantes,
Recuerdos de momentos bellos,
Recuerdos de sentimientos distantes,
Recuerdos, sólo recuerdos.
Quizá de tan lejos, que no lo hacía.
Pero como recuerdo de lo amado
en mi mente se reproducía
Y retornaba para darme el reflejo
De lo que nunca he olvidado.
Madrugadas de aladas rosas
Que volando en la noche
Llegaban a tu pelo y tus ojos
Y hacían parecer todas las cosas
Vivas, primorosas, sin reproche,
Existentes solamente para nosotros.
Días, como vientos de poniente,
Que pasaban rápidos y con su frescura
Permitían que nuestro profundo cariño
Alumbrara tu rostro sonriente,
Haciéndome sentir la profunda ternura
Que no me rodeaba desde que era niño.
Recuerdos de bellos instantes,
Recuerdos de momentos bellos,
Recuerdos de sentimientos distantes,
Recuerdos, sólo recuerdos.