Sueño
y me llegan los recuerdosde aquel viejo gran roble caído,
sus ramas dejándose mecer por el agua
transparente y fría de aquel arroyuelo;
cuantas noches hablando ¿recuerdas?
De todos nuestros sentimientos
de las dudas que nos quemaban,
de los amores no descubiertos;
de aquella entonces chiquilla
que te traía todo el día locuelo;
de nuestras aspiraciones y deseos,
de cómo arreglar el mundo
desde un pequeño riachuelo
Que lejos quedaron aquellos tiempos
y sin embargo que cerca los siento;
vimos quitar aquel viejo roble
que tantas veces nos dio asiento,
nos pedimos perdón tantas veces
por aquellas palabras que dolieron
mirábamos como niños al cielo
viendo la lluvia de estrellas,
lanzando todos nuestros deseos
aún sabiendo que no se cumplieran
eras mi hermano, mi confidente,
aquel que compartía mis sentimientos,
que entendía cuando yo decía
amigo, estoy cansada, no puedo;
y tu con infinita paciencia
tomabas mi cara en tus manos,
y me dabas ese aliento que me faltaba,
ese empujón fuerte a mi ánimo.
Y no acabado tu tiempo me dejaste
marchándote demasiado lejos,
allá donde no llegan aviones,
ni coches, ni barcos, ni correos,
donde sólo llegan las sensaciones,
donde sólo llegan los sentimientos.
Y hoy, muchos años después,
todavía te llevo muy adentro;
ayer volví a nuestro rincón,
hablé contigo en mi recuerdo,
y lloré, no pude evitarlo,