Hoy nos volvemos a encontrar después
de tanto, y aunque ha transcurrido mucho
tiempo, te encuentro linda como en aquellos
días.
Aquellos días de goce inmenso,
cuando juntos todo compartiamos,
disfrutando el sentir más intenso,
y el amor en pleno lo viviamos.
Recuerdo tus ojos hechiceros,
su fascinante y mágico resplandor,
refulgente su brillo cual luceros
trasluciendo en éllos todo tu candor.
Aún tengo presente el día que tu y yo
nos conocimos, tú radiante de belleza
con esa inigualable sonrisa, arrebatadora
y seductora:
Y en tu sonrisa cautivadora,
encontré la luz que embelesa,
ésa que aún hoy mi ser adora,
y me cimbró de pies a cabeza.
Tocome por grande ventura
descifrar en esa dulce sonrisa,
que en tu interior vive la ternura,
y la viví contigo al paso, sin prisa.
Hablamos de tantas cosas, algunas
sin sentido alguno, pero en fín sirvieron
para conocernos y supiste de mí que:
Soy un loco y empedernido soñador,
que solitario e incansable vagabundo,
voy de aquí para allá errante trovador
con mi cántico de amor por el mundo.
Me hice forjador de sueños,
y un sembrador de ilusiones,
compartí mi mundo de ensueños
con todo tipo de corazones.
Y así todo empezó, unimos nuestras
penas y alegrías, dichas y tristezas,
compartimos tanto y nos dimos más
y:
Juntos de la mano volamos con el viento,
trepamos sobre nubes de algodón,
y así fué que alcanzamos el firmamento,
donde formamos un castillo de ilusión.
No hubo promesas... ninguna condición,
borramos de nuestra queja su lamento,
hicimos del amor éso... una bendición,
porque el sublime sentir no es tormento.
Me diste tanta vida y te dí de mí lo mejor,
vivimos la magia del ensueño, del bello
anhelo realizado y:
Probé de tu amor la primicia,
de tus labios su virginal pureza,
recorrió tu cuerpo mi caricia,
nos fundimos en una sola pieza.
Y caminamos... unidas las manos,
sonriendonos la vida complaciente,
amándonos... virtud de los humanos,
sin importar las críticas de la gente.
Y nos vimos envueltos por el más
cálido y puro de los sentimientos,
nacido en nuestros corazones y :
Fuimos juntos a lugares lejanos,
cruzando caminos no trazados,
con la ilusión en nuestras manos,
abriendo senderos...
por donde nadie antes hubo pasado.
Y de repente todo cambió, el destino
negro se volvió, el cielo dejó de sonreir,
cubriose de negros nubarrones, y así
nos separó, sin darnos de tiempo de nada
sin decir sin siquiera un adios.
Y hoy que nos hemos encontrado, cosa
por demás incomprensible:
LLegó la hora de partir,
nó... no me digas nada,
vereda diversa a seguir
nos tiene la vida deparada.
A pesar de tanto adorarnos,
há llegado el triste momento,
y tenemos que separarnos,
porque así há sido dispuesto.
Cuánto nos hemos entregado,
tanto y tanto, sin ninguna medida,
por entero, uno al otro se há dado
lo mejor de cada quien en la vida.
A pesar de lo que nos amamos,
hoy... hoy es el día de la despedida,
a pesar de amor estar empapados,
y sentirse nuestras almas...
la una sin la otra, cual alma perdida.
Y aquí estamos... amándonos los dos,
mustios y callados...
abriendo los labios solo para decir adios.
Nó... no llores que de dolor se atribula mi
corazón, que sufro igual que tú, más así
es el destino... y sin olvidar jamás lo que
nos hemos querido, seguiremos cada uno
por diverso camino.
Adios... adios amor mío.
DreamerMM. 07-09-2006.
de tanto, y aunque ha transcurrido mucho
tiempo, te encuentro linda como en aquellos
días.
Aquellos días de goce inmenso,
cuando juntos todo compartiamos,
disfrutando el sentir más intenso,
y el amor en pleno lo viviamos.
Recuerdo tus ojos hechiceros,
su fascinante y mágico resplandor,
refulgente su brillo cual luceros
trasluciendo en éllos todo tu candor.
Aún tengo presente el día que tu y yo
nos conocimos, tú radiante de belleza
con esa inigualable sonrisa, arrebatadora
y seductora:
Y en tu sonrisa cautivadora,
encontré la luz que embelesa,
ésa que aún hoy mi ser adora,
y me cimbró de pies a cabeza.
Tocome por grande ventura
descifrar en esa dulce sonrisa,
que en tu interior vive la ternura,
y la viví contigo al paso, sin prisa.
Hablamos de tantas cosas, algunas
sin sentido alguno, pero en fín sirvieron
para conocernos y supiste de mí que:
Soy un loco y empedernido soñador,
que solitario e incansable vagabundo,
voy de aquí para allá errante trovador
con mi cántico de amor por el mundo.
Me hice forjador de sueños,
y un sembrador de ilusiones,
compartí mi mundo de ensueños
con todo tipo de corazones.
Y así todo empezó, unimos nuestras
penas y alegrías, dichas y tristezas,
compartimos tanto y nos dimos más
y:
Juntos de la mano volamos con el viento,
trepamos sobre nubes de algodón,
y así fué que alcanzamos el firmamento,
donde formamos un castillo de ilusión.
No hubo promesas... ninguna condición,
borramos de nuestra queja su lamento,
hicimos del amor éso... una bendición,
porque el sublime sentir no es tormento.
Me diste tanta vida y te dí de mí lo mejor,
vivimos la magia del ensueño, del bello
anhelo realizado y:
Probé de tu amor la primicia,
de tus labios su virginal pureza,
recorrió tu cuerpo mi caricia,
nos fundimos en una sola pieza.
Y caminamos... unidas las manos,
sonriendonos la vida complaciente,
amándonos... virtud de los humanos,
sin importar las críticas de la gente.
Y nos vimos envueltos por el más
cálido y puro de los sentimientos,
nacido en nuestros corazones y :
Fuimos juntos a lugares lejanos,
cruzando caminos no trazados,
con la ilusión en nuestras manos,
abriendo senderos...
por donde nadie antes hubo pasado.
Y de repente todo cambió, el destino
negro se volvió, el cielo dejó de sonreir,
cubriose de negros nubarrones, y así
nos separó, sin darnos de tiempo de nada
sin decir sin siquiera un adios.
Y hoy que nos hemos encontrado, cosa
por demás incomprensible:
LLegó la hora de partir,
nó... no me digas nada,
vereda diversa a seguir
nos tiene la vida deparada.
A pesar de tanto adorarnos,
há llegado el triste momento,
y tenemos que separarnos,
porque así há sido dispuesto.
Cuánto nos hemos entregado,
tanto y tanto, sin ninguna medida,
por entero, uno al otro se há dado
lo mejor de cada quien en la vida.
A pesar de lo que nos amamos,
hoy... hoy es el día de la despedida,
a pesar de amor estar empapados,
y sentirse nuestras almas...
la una sin la otra, cual alma perdida.
Y aquí estamos... amándonos los dos,
mustios y callados...
abriendo los labios solo para decir adios.
Nó... no llores que de dolor se atribula mi
corazón, que sufro igual que tú, más así
es el destino... y sin olvidar jamás lo que
nos hemos querido, seguiremos cada uno
por diverso camino.
Adios... adios amor mío.
DreamerMM. 07-09-2006.