Martín Renán
Poeta adicto al portal
En mi corazón no escondo a nadie;
sin embargo,
esta curiosidad de siempre,
además de
un día de contrición y mi oración no tiene precio.
Pero no hay piedad ni este sacrificio
si llego de madrugada
sábado de abril en fuente de plata dame una señal,
sobre todo,
donde abrió sus ojos el mártir.
Y tal domingo de reflexión, que me prohíbo no llegar tarde.
Aquí, ninguna ciudad tiene paraíso.
En todo lo alto, estas alas rotas, silencio en la creación.
Trasmigra el alma de un soñador.
Lima, Lima, Lima, ya no estés tan triste.
sin embargo,
esta curiosidad de siempre,
además de
un día de contrición y mi oración no tiene precio.
Pero no hay piedad ni este sacrificio
si llego de madrugada
sábado de abril en fuente de plata dame una señal,
sobre todo,
donde abrió sus ojos el mártir.
Y tal domingo de reflexión, que me prohíbo no llegar tarde.
Aquí, ninguna ciudad tiene paraíso.
En todo lo alto, estas alas rotas, silencio en la creación.
Trasmigra el alma de un soñador.
Lima, Lima, Lima, ya no estés tan triste.