Solo en la penumbra,
escuchando la melodía de los grillos,
la oscuridad desvanece los brillos,
y la luna ya te nombra.
Solo recodando tu mirada,
tus ojos parte de las estrellas,
las estrellas parte de tus ojos,
que al carecer la vida es helada.
Solo confundido por la vida,
primero en que te olvide,
ya herido que te quiera,
no me pidas que esto siga.
A veces florecen las auroras,
alegrando al alma que merece,
a veces la tempestad prevalece,
despertando la oscuridad a solas.