Vevero
Poeta reconocida en el portal
Displicente como alacrán en mi oído
grazna, acéfalo, tu gruñido.
Tu pleonasmo de latitudes agrias
se agiganta y entumece mi garganta.
Un solo enojo y ya todo es hartazgo,
un bostezo que lleva varios años;
y el daño al sueño que quedó inconcluso,
un dolor en el cuello del útero.
Sangra la paloma blanca en el martirio de la despedida
buscando, rasante, el vuelo de salida.