GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Él reina en un país acolchado,
paredes blancas que saben mentir,
firmó decretos con nombres falsos,
coronado rey para no dormir.
Tiene ejércitos invisibles,
un mapa roto bajo el colchón,
cree que el mundo cabe en su cabeza
y que el amor es una conspiración.
Ella entra cuando baja el ruido,
turno nocturno, luz se minimiza,
lleva el silencio en los bolsillos
y una ternura casi clandestina.
Aprendió a curar sin promesas,
a no preguntar de más,
sabe que hay cuerpos que se salvan
solo si alguien mira de igual a igual.
En el turno donde nadie ve,
se cruzaron dos mundos sin ley,
un loco creyéndose rey,
y una enfermera
que no pregunta por qué.
De noche el hospital es un reino,
los relojes caminan al revés,
las camas flotan como barcos
y el deseo aprende a no hacer ruido otra vez.
Él le ofrece un corona
y una flor de papel,
la forma exacta de un delirio
ella no se ríe, no lo corrige,
a veces amar es aceptar
Él le promete salvarla del mundo,
ella le cura la soledad,
no cruzan líneas ni bordes
pero el pulso no sabe obedecer jamás.
En el turno donde nadie ve,
se cruzaron dos mundos sin ley,
un loco creyéndose rey,
y una enfermera
que no pregunta por qué.
Él duerme soñando que reina,
ella se va sin mirar atrás,
en otro turno,
en otro mundo,
tal vez
se vuelvan a encontrar.
G.G.G.
ENE/2026
paredes blancas que saben mentir,
firmó decretos con nombres falsos,
coronado rey para no dormir.
Tiene ejércitos invisibles,
un mapa roto bajo el colchón,
cree que el mundo cabe en su cabeza
y que el amor es una conspiración.
Ella entra cuando baja el ruido,
turno nocturno, luz se minimiza,
lleva el silencio en los bolsillos
y una ternura casi clandestina.
Aprendió a curar sin promesas,
a no preguntar de más,
sabe que hay cuerpos que se salvan
solo si alguien mira de igual a igual.
En el turno donde nadie ve,
se cruzaron dos mundos sin ley,
un loco creyéndose rey,
y una enfermera
que no pregunta por qué.
De noche el hospital es un reino,
los relojes caminan al revés,
las camas flotan como barcos
y el deseo aprende a no hacer ruido otra vez.
Él le ofrece un corona
y una flor de papel,
la forma exacta de un delirio
ella no se ríe, no lo corrige,
a veces amar es aceptar
Él le promete salvarla del mundo,
ella le cura la soledad,
no cruzan líneas ni bordes
pero el pulso no sabe obedecer jamás.
En el turno donde nadie ve,
se cruzaron dos mundos sin ley,
un loco creyéndose rey,
y una enfermera
que no pregunta por qué.
Él duerme soñando que reina,
ella se va sin mirar atrás,
en otro turno,
en otro mundo,
tal vez
se vuelvan a encontrar.
G.G.G.
ENE/2026