CDAB
Poeta recién llegado
Escuchando las sombras en los espacios dejados a mis espaldas,
el eco que se hace dueño de los desterrados habitantes del olvido,
verte y a la vez no verte, perderte entre las horas que nos faltan,
y encontrarte entre los espacios que deja mi mente en su retiro.
Pensarte es como desafiar al tiempo todo el tiempo que lo hago,
te traigo, te dejo, te respiro, te abrazo, te deseo, te vivo y te desvivo,
te aplaudo, te sonrío, te envuelvo, te celo, te irrito, te aguanto,
pensarte es la mañana más clara y oscura que nace con un mito,
el que nunca antes hubiera sido, si no fuera por todo lo vivido.
Desdoblando mis neuronas a cada segundo para no enloquecer,
deshilando los tiempos, las noches de esperas y de desencuentros,
guardando retazos, escondiendo mi alma en recuerdos del ayer,
para no pelear con un mañana que nos llama siempre a perdernos.
Desfigurado el futuro se hace fuerte en presentes deambulatorios,
condenando lo intransigente a medida que desespera la situación,
virtuales reproches entre vicisitudes que nublan compromisos perentorios,
callando una y otra vez cuando el grito se hace dueño de la razón,
dueño del alrededor que grita al unísono que está quemándose como tizón.
Pongamos los matices en las canciones que cantamos cada día,
te amo con la razón, con el corazón, y con la dulce y compleja alegría,
venerando las citas que teníamos al borde del atardecer de empatía,
cuidándonos nuestros abrazos, en los brazos del otro que nos tenía…
el eco que se hace dueño de los desterrados habitantes del olvido,
verte y a la vez no verte, perderte entre las horas que nos faltan,
y encontrarte entre los espacios que deja mi mente en su retiro.
Pensarte es como desafiar al tiempo todo el tiempo que lo hago,
te traigo, te dejo, te respiro, te abrazo, te deseo, te vivo y te desvivo,
te aplaudo, te sonrío, te envuelvo, te celo, te irrito, te aguanto,
pensarte es la mañana más clara y oscura que nace con un mito,
el que nunca antes hubiera sido, si no fuera por todo lo vivido.
Desdoblando mis neuronas a cada segundo para no enloquecer,
deshilando los tiempos, las noches de esperas y de desencuentros,
guardando retazos, escondiendo mi alma en recuerdos del ayer,
para no pelear con un mañana que nos llama siempre a perdernos.
Desfigurado el futuro se hace fuerte en presentes deambulatorios,
condenando lo intransigente a medida que desespera la situación,
virtuales reproches entre vicisitudes que nublan compromisos perentorios,
callando una y otra vez cuando el grito se hace dueño de la razón,
dueño del alrededor que grita al unísono que está quemándose como tizón.
Pongamos los matices en las canciones que cantamos cada día,
te amo con la razón, con el corazón, y con la dulce y compleja alegría,
venerando las citas que teníamos al borde del atardecer de empatía,
cuidándonos nuestros abrazos, en los brazos del otro que nos tenía…