Hoy quiero dedicarte un poco de mi tiempo
(ese tiempo motor eólico de mi vida),
para escribirte estas líneas,
para que lleguen donde los mortales no llegan,
para que queden y vayan,
para que hielen y ardan,
para que estremezcan y tumben las murallas de tú alma.
Ahora quiero que sepas,
que existo,
y más que existir, vivo,
y que en vida he tenido
la dicha de verte
aunque no me veas,
aunque no me extrañes,
aunque para ti no exista.
Y es que eres un sueño
del que nadie despertaría,
del que yo no despertaría,
porque tus ojos me inquietan,
inquietan mi alma
(Donde las manos no llegan),
y me sacas del sendero,
para lanzarme dos pasos atrás
y volverte a ver.
Porque me dejas en un reloj de arena,
atrapado en tu maravilloso ciclo.
Y entre vuelta y vuelta
me condenas a admirarte.
(ese tiempo motor eólico de mi vida),
para escribirte estas líneas,
para que lleguen donde los mortales no llegan,
para que queden y vayan,
para que hielen y ardan,
para que estremezcan y tumben las murallas de tú alma.
Ahora quiero que sepas,
que existo,
y más que existir, vivo,
y que en vida he tenido
la dicha de verte
aunque no me veas,
aunque no me extrañes,
aunque para ti no exista.
Y es que eres un sueño
del que nadie despertaría,
del que yo no despertaría,
porque tus ojos me inquietan,
inquietan mi alma
(Donde las manos no llegan),
y me sacas del sendero,
para lanzarme dos pasos atrás
y volverte a ver.
Porque me dejas en un reloj de arena,
atrapado en tu maravilloso ciclo.
Y entre vuelta y vuelta
me condenas a admirarte.
Dedicado a María Gabriela R.