Relucir de un sorbo

AndreyMorca

Poeta asiduo al portal
" Como brisa en tarde

entraste tú,

volteando mi vida;


haciéndome despertar;

sosteniendo mi acorde

impreciso con tu tonalidad

de sol.


Abriste el cerrojo,

empapaste mi conciencia

y ahora te has convertido

en mi norte;


en el camino indicado que brilla

y enciende mi ser.


No hay amparo

ante la caída de la noche

y su huella;

vulnerables,

compartidos,

nos dejamos vencer

por la corriente cristalina

del alma.


Eres ese sol;

el respiro que me ha invadido

para estar en pie;


el arte que vuela en mi pensamiento

y hace brotar esta sensación;


el cúmulo de sueños

que no he soñado

y me abraza

a cada instante.


Todo parece resplandecer

y no hay hoja que no le sonría

a mis letras,

ni rima que no discurra,

nítida,

imparable,

ante la abstracción

del sentimiento.


Ya me ves,

desnudo

-o no?-


aquí, sonriendo,

ante mi pluma y papel

que se muestra impaciente

por plasmar

y gritar tu hallazgo;



tu luna me ha llenado

y mi corazón no hace más

que regocijarse
ante tu presencia.


-Oh, bendito

y encarnado poema,

el libro de agua nos balancea

y las sombras enrojecen

cuando la piel vuelve a temblar;


y se hace toda evanescencia."

Derechos reservados:
Andrey Morca & Darkness. cl
 
Última edición:
"Como brisa en tarde

entraste tú,

volteando mi vida;


haciéndome despertar;

sosteniendo mi acorde

impreciso con tu tonalidad

de sol.


Abriste el cerrojo,

empapaste mi conciencia

y ahora te has convertido

en mi norte;


en el camino indicado que brilla

y enciende mi ser.


No hay amparo

ante la caída de la noche

y su huella;

vulnerables,

compartidos,

nos dejamos vencer

por la corriente cristalina

del alma.


Eres ese sol;

el respiro que me ha invadido

para estar en pie;


el arte que vuela en mi pensamiento

y hace brotar esta sensación;


el cúmulo de sueños

que no he soñado

y me abraza

a cada instante.


Todo parece resplandecer

y no hay hoja que no le sonría

a mis letras,

ni rima que no discurra,

nítida,

imparable,

ante la abstracción

del sentimiento.


Ya me ves,

desnudo

-o no?-


aquí, sonriendo,

ante mi pluma y papel

que se muestra impaciente

por plasmar

y gritar tu hallazgo;



tu luna me ha llenado

y mi corazón no hace más

que regocijarse
ante tu presencia.


-Oh, bendito

y encarnado poema,

el libro de agua nos balancea

y las sombras enrojecen

cuando la piel vuelve a temblar;


y se hace toda evanescencia."

Derechos reservados:
Andrey Morca & Darkness. cl
Bonitas y tristes letras me aompañan
Gracias por compartirlas
Un saludo
 

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