manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
El solo eco de la lluvia lleva sus voces inundadas,
me empapo de silencio mirando los charcos,
remansos de agua,
remansos de viento,
una sonrisa es todo,
unos segundos un remanso.
Vuelo a casa como halcón o búho,
escribo en los árboles con mi pico,
pienso en el remanso,
me cubro el corazón con mis plumas,
veo a mi remanso irse con toda la fuerza del mar,
su mucho bálsamo,
su tanto rocío de sol en mi presente,
su conflicto con mi silencio hasta romper el eco,
mi tanta rebelión y la suya tanta rebelión.
El ruido de las flores,
tu mano que me enseña las tinieblas,
mi cobija en la madrugada,
mi saliva a gotas,
todos mis remansos más los todos tuyos,
el río por donde vienes y mi mano toca el agua para lavarse la cara,
refrescarme y ver con los ojos abiertos el mundo,
o irme al cielo y ser una nube,
todo en un remanso con la luna en gris,
todo en lo mucho,
mi pequeño universo,
mi pequeña voz de pluma de búho,
hasta mi canción que nunca he escrito en una rosa,
mi tristeza desamparada que habla del remanso como remanso,
lo mucho que se ahoga por todos sus canales y sus laderas,
hasta que sale la lágrima gris de la misma agua,
lágrima gris de sangre gris a remansos,
pasos hasta dilatarse la aurora y volverme espantapájaros,
pasos hasta un espejismo,
chorros de agua triste a remansos hasta llegar al poema,
remansos de vocales y pleonasmos,
quiero verme en tu remanso con toda esa fiereza con que el agua baja,
unido a tu líquido vital verde y azul,
a tu carne de agua a remansos,
desprevenir tu elocuencia hasta agotar tus ojos,
aventarme a ti y nadar,
mucha sed.
me empapo de silencio mirando los charcos,
remansos de agua,
remansos de viento,
una sonrisa es todo,
unos segundos un remanso.
Vuelo a casa como halcón o búho,
escribo en los árboles con mi pico,
pienso en el remanso,
me cubro el corazón con mis plumas,
veo a mi remanso irse con toda la fuerza del mar,
su mucho bálsamo,
su tanto rocío de sol en mi presente,
su conflicto con mi silencio hasta romper el eco,
mi tanta rebelión y la suya tanta rebelión.
El ruido de las flores,
tu mano que me enseña las tinieblas,
mi cobija en la madrugada,
mi saliva a gotas,
todos mis remansos más los todos tuyos,
el río por donde vienes y mi mano toca el agua para lavarse la cara,
refrescarme y ver con los ojos abiertos el mundo,
o irme al cielo y ser una nube,
todo en un remanso con la luna en gris,
todo en lo mucho,
mi pequeño universo,
mi pequeña voz de pluma de búho,
hasta mi canción que nunca he escrito en una rosa,
mi tristeza desamparada que habla del remanso como remanso,
lo mucho que se ahoga por todos sus canales y sus laderas,
hasta que sale la lágrima gris de la misma agua,
lágrima gris de sangre gris a remansos,
pasos hasta dilatarse la aurora y volverme espantapájaros,
pasos hasta un espejismo,
chorros de agua triste a remansos hasta llegar al poema,
remansos de vocales y pleonasmos,
quiero verme en tu remanso con toda esa fiereza con que el agua baja,
unido a tu líquido vital verde y azul,
a tu carne de agua a remansos,
desprevenir tu elocuencia hasta agotar tus ojos,
aventarme a ti y nadar,
mucha sed.
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