Ya renuncié a ello.
A los abrazos,
a los besos,
a las caricias de tu piel
en frías tardes de julio.
Renuncié a tu boca
y al olor café de tu cuerpo.
Renuncié al placer de las pláticas
y a la simpleza de caminar de tu mano.
Renuncié a tu calor
y a mi escondite secreto.
Y renuncié a los sueños de la vida juntos.
Renuncié a los por siempre.
Renuncié a los te quiero.
Renuncié a los te amo
y renuncié al mundo.
Y no, no te preocupes,
no lo digas,
no lo necesito más.
Y cuando alguien más venga a ocupar
ese puesto, vacío ahora,
acuérdate,
acuérdate que las primeras veces
el corazón jamás las borra.
A los abrazos,
a los besos,
a las caricias de tu piel
en frías tardes de julio.
Renuncié a tu boca
y al olor café de tu cuerpo.
Renuncié al placer de las pláticas
y a la simpleza de caminar de tu mano.
Renuncié a tu calor
y a mi escondite secreto.
Y renuncié a los sueños de la vida juntos.
Renuncié a los por siempre.
Renuncié a los te quiero.
Renuncié a los te amo
y renuncié al mundo.
Y no, no te preocupes,
no lo digas,
no lo necesito más.
Y cuando alguien más venga a ocupar
ese puesto, vacío ahora,
acuérdate,
acuérdate que las primeras veces
el corazón jamás las borra.