Resucita la noche
en cada esquina
en cada sombra,
en los ojos oscuros
dejando estelas de tu nombre
en cada copia de mis brazos.
Resucita la noche
en cónico silbido,
en el beso escondido
del caminante hacía la luz
donde emigran los pájaros
y la estrella pensante
es un soplo que amanece
con el aroma de tus hombros
Eban