Förüq
ÚNICO
Resurgir de simiente

Frente acrisolada
al fulgor entre fulgores,
hermoseando viene bajando,
su crisol entre reflejos
un resucitar de idea,
espacios tiernos, melosos,
blandían amapolas
y amarillos de espinos
su caminar sin resquicios
de realidad
que se niega a sí misma
sin comenzar.
Al infra-real ojo canto,
en tenues bridas y amarres
para sostener la espuma
de un cielo sin dibujar,
sones de una historia
por marcar,
entre tierno y filoso
acampaba una espera,
un patio de ciudad y leones grises,
escarchas grises me sostenían
en mi castilla herida
sus azules vestidos
que no eran mansos
ni carnívoros,
un crimen de flores
y todo se volvía a destapar,
relámpago hijo de la tiniebla,
haz de servil entrega,
bruma siempre gris la hoguera,
perder sin intentar no se dictó,
cielo de astillas y muelles menos,
volviendo a los comienzos del humano ser,
maravilla entre sierpes
y cosas grises que te gustaba sentir,
un alarido entre ejes horizontales,
un chirriar sin cuerda
ni reloj terreno,
un mapa de tu costado,
y volví a resurgir
entre semillas y sus muertes hábiles,
tus ojos me hablan
de quedarse y anidar,
de aliviarse y naufragar,
de sembrarse y germinar,
así el ocaso del nueve
y sus tres cúspides afables,
vivir, nacer y resurgir.
FÖRÜQ El castellano
Frente acrisolada
al fulgor entre fulgores,
hermoseando viene bajando,
su crisol entre reflejos
un resucitar de idea,
espacios tiernos, melosos,
blandían amapolas
y amarillos de espinos
su caminar sin resquicios
de realidad
que se niega a sí misma
sin comenzar.
Al infra-real ojo canto,
en tenues bridas y amarres
para sostener la espuma
de un cielo sin dibujar,
sones de una historia
por marcar,
entre tierno y filoso
acampaba una espera,
un patio de ciudad y leones grises,
escarchas grises me sostenían
en mi castilla herida
sus azules vestidos
que no eran mansos
ni carnívoros,
un crimen de flores
y todo se volvía a destapar,
relámpago hijo de la tiniebla,
haz de servil entrega,
bruma siempre gris la hoguera,
perder sin intentar no se dictó,
cielo de astillas y muelles menos,
volviendo a los comienzos del humano ser,
maravilla entre sierpes
y cosas grises que te gustaba sentir,
un alarido entre ejes horizontales,
un chirriar sin cuerda
ni reloj terreno,
un mapa de tu costado,
y volví a resurgir
entre semillas y sus muertes hábiles,
tus ojos me hablan
de quedarse y anidar,
de aliviarse y naufragar,
de sembrarse y germinar,
así el ocaso del nueve
y sus tres cúspides afables,
vivir, nacer y resurgir.
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