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Retirado 3

amigo contemplar tu escrito ha sido un placer. algo exteno pero logre meterme en el. saludos..
 
... y el tipo no es cardiólogo. No, señores. David es Poeta. Y se ha puesto a exponer su capacidad de Amar y desAmar. Y esos corazones, como órganos que se arrogan todas las peripecias de los trajines eróticos (bueno... corazones, que por más símbolos que sean, no son los únicos "coleccionables"... sino que hablen nuestros otros órganos, porque todos los órganos conjugan el verbo amar)... esos corazones - decía -, han comenzado a desfilar como manjares paradójicos. Como caramelos ácidos y vinos dulces. Así son los versos de este autor.

Magnífico trabajo pese a su extensión. Casi diría que hay más de un poema en su continente, amigo mío.

Bravo, Soules. Estrellas para que tantos corazones no se sucumban en holocaustos ni en pandemias... y abrazos, David, abrazos anti-infartos. :::sonreir1::::::hug::::::banana::::::sonreir1:::
 
Última edición:
Coincido plenamente con Ciela. Es de lo mejor que he leìdo ultimamente. Coleccionista de todo hay, pero nunca habìa escuchado un poema de colecciones tan buenas como las tuyas. Y sin tener nada que ver con el estilo poètico, me recordaste a Sor Juana: hombres necios que acusais a la mujer sin razòn.... bla, bla, bla. Pero desde la otra orilla.
No te habìa leìdo antes y èsto me ha encantado, asì que permanecerè cerquita.
Saludos paisano.
 
Larga e interesante lectura, eres un gran coleccionista, al menos lo dejas ver en este poema. Todo un placer pasar por tus letras, mi querido amigo. Abrazos desde el otro lado... del Atlántico, claro.
 
I
Colecciono corazones, no te enojes, tú preguntaste.
Mi sabio conjuro no sabe mentir.

Mi colección es de fugaces
abreviaturas,
es cambiante, pero también casi siempre
irregular. Es
simplemente es, todo lo invariable
del amor
epidémico – iletrado –
cuando invade, sin miramientos,
al género
humano. Y está, éste,
de tan enamorado,
predefinido en la oscuridad.

Colecciono corazones, y es
en serio, no te enfades,
yo los guardo, no los rompo
– te lo juro –

Los adoro
y seguiré adorando
pues sólo
a través de ellos
puedo entender
el generoso llanto
de la soledad.

A la fecha, entre mis manos, he atendido
corazones exhumados, demasiado liberales.
Corazones irreparables, también convalecidos.

…Me alargo…

Corazones, he visto desfilar corazones
de varios y múltiples tamaños, diletantes
– los más ricos insalubres –
Los he visto irracionales, coloreados
corazones dolidos, a veces
faltos de emoción, cristalizados,
víctimas de sus amantes,
de su libre albedrío
(corazones, también, petulantes:
egolátricos he visto desfilar)

Bandoleros y veniales. Míos,
tan sólo míos. Inmaculados.

Corazones percherones, corazones
rimbombantes… ¿los he visto?



II
Y de sus dueñas – indómitas gemas – tengo guijarros
de la obediencia que les mantuve a cada paso,
en cada espléndida pasión que me inculcaron
férvida, igual que lúgubre, al entregarnos,
mutuamente, algún satírico orgasmo,
alguna duda insostenible,
algún jadeo
irremediablemente
orgánico. Tengo…

…una exacta, y sólo una. Es
aquella duda que murmura
sollozante hacerse mía,
como un vicio permisible que madura
en el fornicio, en una runa – del dolor –
incalculablemente vívida.

* Cuando sentimos
abandonarnos. Cuando morimos
iridiscentes. Cuando albergamos
lo más impúdico
de la marea.

[Y continúo amedrentándoles, occiso,
con mis besos coloidales
(fúnebres – fluidos)
como balazos de carne viva
en esta inocua evocación de lengua
que me desnuda, y que me aviva – salvaje –
o me despierta encaminándome,
directo, hacia el vacío
de la puerta.]



III
¿Quién se apura
a derramarse en los pasillos?… ¿Quién,
sino la ilustre muerte que te acaricia?



IV
Por eso el amor confabula
los límites profanos de mi profesión.
Soy mercenario, y como tal, corazonero
apesadumbrado
por las riveras del mismo amor.

Seré sincero contigo, a razón de lo anterior
debí usurpar el musicanto
de mis ídolos, debí
robármelo, y lo
tengo aquí conmigo
escondidito entre mis piernas
– holocáustico – y me ha traído,
en consecuencia, el
ser infausto (en ocasiones
concupiscente)
presa perenne
de la ilusión: tenorio.

Presagio tenue de cuando soy
ciego adivino, dulce temblor
[…o soy delirio del arte amatorio.]



V
Ya te lo digo – de buena fe – los fui adiestrando
en un encierro de astados y amoríos. Incluso
de hambrientas putas. Por-
que
fui dándoles, poco
a poco, el sabor preciso
de mi alboroto, de mi
contagio. Y me los cuelgo
– los corazones,
corazonado –
como preseas inmarcesibles
(inmensurablemente
lúcidas) y así
les persigo,
deslizándome en
los remotos cañaverales,
en carnavales, en esas fiestas
constitutivas
de orgiásticos númenes, y lóbregas
estructuras genitales.

Y he ido llenándome – envilecido –
de sus desbragues, de sus párvulos
cardúmenes, de sus límpidos oleajes.

…Poetizo…

Púber, me declaro, si es a juicio,
embrutecido a contraluces, desamparado
por el oficio
del sado-
masoquismo
– santísimo en el uso
de todos sus implementos –

…Mutable…



VI
Mas confieso desfasarme en cada uno,
– en cada inmenso corazón –
desvanecerme
irreprochablemente loco
de cinismo, a causa
del excéntrico bochorno
tan audaz
que con sus moños bien puestos
lanzan algunas
chicas indulgentes.

Desgárrame… (exigen)

Pues, por muy insólito que suene,
únicamente hay que esperar
a que las féminas demanden
esa belleza perversa
del arte poética y verás
qué significa
y cómo,
lo impoluto del amar
cuando mendigan
– sin más recelo –
:
«anda, precioso, ¡ven!
escríbeme un poema»

…Pérfidas, aciagas máquinas del sexo…
¿Pero qué digo?, si el funesto aquí soy yo

(O quizá no
tan de su ardid
como debiera)

…Nefasto…

Se me ha acusado de sanguijuela,
de arrebatárselos sin pena alguna
bajo las aguas, en los arbustos.
Siquiera aceptaran
les gusta el fruto
de mis desfogues.

Por lo veraz,
a mí me alocan.



VII
Punto por punto, mi colección resuella
que quiere morirse de vieja y transparente.

Y ya hasta el miedo me consume
al envanecerme demasiado pronto
bajo las alas de cuanta reina
emigre ardiente de mi lado
a las calderas del infierno
cárnico, justo en medio
de sus faldas deliciosas.

Lo que agradezco es
(lúdico esdrújulo)
que a partir de todo ello
estilo – de «estilar» – cualquier destino
entre mis palmas. Cuando vuélveme lo estético
a ser artístico súcubo, y huérfano
hijo de la palabra (o más bien,
sim-ple-men-te: vocálico)

…Sin embargo…

En este cálido eponema
dilapido un testamento,
hiervo de amor
(mas no litigo)
desmenuzando mi cuerpo
en los floridos campos
del deseo. Pródigo.
Y por último, también
– digo – confieso que
sobre mi cama he visto rodar
los antónimos de género
– de luz y de sombra –
como describo, tiernamente,
en un sollozo, a pleno juego,
en algún otro
libro de los míos.

(Para variar,
del todo inédito.)




http://corazonerodeluna.blogspot.com/2009/05/colecciono-corazones.html
…

Un poema verdaderamente extenso,
pero bastante completo.
Muy original, a veces bastante duro,
pero real. Lo que pasa es que sólo alguien que ha
sufrido mucho por amor es capaz de escribir esto.
No todo es sufrir de amor,
aunque imagino que todos cuando sufrimos pensamos igual
aunque no lo expresemos tan fantásticamente com tú.

Un abrazo.
 
Profundas letras donde se encierran sentimientos
que se sienten , se palpan al leerlos
un placer pasar a visitarte
cordiales saluditos poeta.
 
I
Colecciono corazones, no te enojes, tú preguntaste.
Mi sabio conjuro no sabe mentir.

Mi colección es de fugaces
abreviaturas,
es cambiante, pero también casi siempre
irregular. Es
simplemente es, todo lo invariable
del amor
epidémico – iletrado –
cuando invade, sin miramientos,
al género
humano. Y está, éste,
de tan enamorado,
predefinido en la oscuridad.

Colecciono corazones, y es
en serio, no te enfades,
yo los guardo, no los rompo
– te lo juro –

Los adoro
y seguiré adorando
pues sólo
a través de ellos
puedo entender
el generoso llanto
de la soledad.

A la fecha, entre mis manos, he atendido
corazones exhumados, demasiado liberales.
Corazones irreparables, también convalecidos.

…Me alargo…

Corazones, he visto desfilar corazones
de varios y múltiples tamaños, diletantes
– los más ricos insalubres –
Los he visto irracionales, coloreados
corazones dolidos, a veces
faltos de emoción, cristalizados,
víctimas de sus amantes,
de su libre albedrío
(corazones, también, petulantes:
egolátricos he visto desfilar)

Bandoleros y veniales. Míos,
tan sólo míos. Inmaculados.

Corazones percherones, corazones
rimbombantes… ¿los he visto?



II
Y de sus dueñas – indómitas gemas – tengo guijarros
de la obediencia que les mantuve a cada paso,
en cada espléndida pasión que me inculcaron
férvida, igual que lúgubre, al entregarnos,
mutuamente, algún satírico orgasmo,
alguna duda insostenible,
algún jadeo
irremediablemente
orgánico. Tengo…

…una exacta, y sólo una. Es
aquella duda que murmura
sollozante hacerse mía,
como un vicio permisible que madura
en el fornicio, en una runa – del dolor –
incalculablemente vívida.

* Cuando sentimos
abandonarnos. Cuando morimos
iridiscentes. Cuando albergamos
lo más impúdico
de la marea.

[Y continúo amedrentándoles, occiso,
con mis besos coloidales
(fúnebres – fluidos)
como balazos de carne viva
en esta inocua evocación de lengua
que me desnuda, y que me aviva – salvaje –
o me despierta encaminándome,
directo, hacia el vacío
de la puerta.]



III
¿Quién se apura
a derramarse en los pasillos?… ¿Quién,
sino la ilustre muerte que te acaricia?



IV
Por eso el amor confabula
los límites profanos de mi profesión.
Soy mercenario, y como tal, corazonero
apesadumbrado
por las riveras del mismo amor.

Seré sincero contigo, a razón de lo anterior
debí usurpar el musicanto
de mis ídolos, debí
robármelo, y lo
tengo aquí conmigo
escondidito entre mis piernas
– holocáustico – y me ha traído,
en consecuencia, el
ser infausto (en ocasiones
concupiscente)
presa perenne
de la ilusión: tenorio.

Presagio tenue de cuando soy
ciego adivino, dulce temblor
[…o soy delirio del arte amatorio.]



V
Ya te lo digo – de buena fe – los fui adiestrando
en un encierro de astados y amoríos. Incluso
de hambrientas putas. Por-
que
fui dándoles, poco
a poco, el sabor preciso
de mi alboroto, de mi
contagio. Y me los cuelgo
– los corazones,
corazonado –
como preseas inmarcesibles
(inmensurablemente
lúcidas) y así
les persigo,
deslizándome en
los remotos cañaverales,
en carnavales, en esas fiestas
constitutivas
de orgiásticos númenes, y lóbregas
estructuras genitales.

Y he ido llenándome – envilecido –
de sus desbragues, de sus párvulos
cardúmenes, de sus límpidos oleajes.

…Poetizo…

Púber, me declaro, si es a juicio,
embrutecido a contraluces, desamparado
por el oficio
del sado-
masoquismo
– santísimo en el uso
de todos sus implementos –

…Mutable…



VI
Mas confieso desfasarme en cada uno,
– en cada inmenso corazón –
desvanecerme
irreprochablemente loco
de cinismo, a causa
del excéntrico bochorno
tan audaz
que con sus moños bien puestos
lanzan algunas
chicas indulgentes.

Desgárrame… (exigen)

Pues, por muy insólito que suene,
únicamente hay que esperar
a que las féminas demanden
esa belleza perversa
del arte poética y verás
qué significa
y cómo,
lo impoluto del amar
cuando mendigan
– sin más recelo –
:
«anda, precioso, ¡ven!
escríbeme un poema»

…Pérfidas, aciagas máquinas del sexo…
¿Pero qué digo?, si el funesto aquí soy yo

(O quizá no
tan de su ardid
como debiera)

…Nefasto…

Se me ha acusado de sanguijuela,
de arrebatárselos sin pena alguna
bajo las aguas, en los arbustos.
Siquiera aceptaran
les gusta el fruto
de mis desfogues.

Por lo veraz,
a mí me alocan.



VII
Punto por punto, mi colección resuella
que quiere morirse de vieja y transparente.

Y ya hasta el miedo me consume
al envanecerme demasiado pronto
bajo las alas de cuanta reina
emigre ardiente de mi lado
a las calderas del infierno
cárnico, justo en medio
de sus faldas deliciosas.

Lo que agradezco es
(lúdico esdrújulo)
que a partir de todo ello
estilo – de «estilar» – cualquier destino
entre mis palmas. Cuando vuélveme lo estético
a ser artístico súcubo, y huérfano
hijo de la palabra (o más bien,
sim-ple-men-te: vocálico)

…Sin embargo…

En este cálido eponema
dilapido un testamento,
hiervo de amor
(mas no litigo)
desmenuzando mi cuerpo
en los floridos campos
del deseo. Pródigo.
Y por último, también
– digo – confieso que
sobre mi cama he visto rodar
los antónimos de género
– de luz y de sombra –
como describo, tiernamente,
en un sollozo, a pleno juego,
en algún otro
libro de los míos.

(Para variar,
del todo inédito.)




http://corazonerodeluna.blogspot.com/2009/05/colecciono-corazones.html
…



Ay ay ay! Extenso , pero va dando una sensación mágica que hace reproducir mil formas de corazones dispuestitos al amor… labras un bello sendero, los coleccionas he? Seguì asì que haces vibrar. Un placer pasar, besitos envueltos en poesía
Lau
 
Poema destacado
felicidades2.jpg

Seleccionado por el Jurado la semana del 14.05.2009
Con todo el cariño
MUNDOPOESIA.COM
 
Dios santo, muchas gracias a todos chicos ^^

hace tiempo que por cuestiones de trabajo no entro a la página, pero intentaré no descuidar, por lo menos las lecturas =D
 

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