licprof
Poeta fiel al portal
eran siempre poemas habitados por la palabra incandescente
la palabra fosforescente
la palabra arborescente
y similares
sin embargo no dejaban de gustarme aquellos poemas que de adolescentes
gustàbamos escribir y leer y recitar en voz alta
procurando plagiar adecuadamente a pizarnik o en su defecto a orozco
y en lo posible que nadie se diera cuenta de ello, o no demasiado
fue una joven poeta quien me presentò una tarde
en las escalinatas del teatro san martìn
la historia del surrealismo de maurice naudeau
los poemas de oliverio girondo
una antologìa de enrique molina de los 80 y pico
entregados a la moda de la escritura automàtica
elucubràbamos toda clase de poemas presuntamente surrealistas
plagados de ensueños psicoanàlisis marxismo amores diversos y libertades varias
nosotros los jòvenes poetastros anònimos
reunidos en plaza congreso una noche
con el objeto de publicar una revista literaria
de tìtulo y facturas francamente impresentables
como alguien que es invitado a una fiesta de cumpleaños de 15
y se emborracha inexorablemente, estùpidamente se embriaga, se tambalea
fatalmente drogado, con sus ìnfulas y ridìculas pretensiones
de poeta maldito o galàn maduro
a quien las mujeres menosprecian cordialmente
a causa de su vano egocentrismo, sus poemas grotescos y eròticos
su narcisismo a ultranza
su engrupimiento prematuro
que se expresa mediante toda clase de chistes malos
y comentarios improcedentes que no vienen al caso
asì transcurriò nuestra adolescencia, nuestra primera juventud:
robando libros o mamotretos soporìferos en librerìas de viejo
o corriendo detràs de las bellas como perros falderos
o haciendo el amor parados contra un àrbol
o concurriendo a los baños pùblicos en el subsuelo
allì donde los jòvenes homosexuales sonrientes se masturban mutuamente
mientras en la planta baja mastican comida chatarra y beben coca cola:
en estas enrarecidos ambientes y circunstancias a uno ciertamente
le cuesta orinar adecuadamente, pero al fin lo logra y sube las escaleras
y sale a la avenida, al aire libre.
la palabra fosforescente
la palabra arborescente
y similares
sin embargo no dejaban de gustarme aquellos poemas que de adolescentes
gustàbamos escribir y leer y recitar en voz alta
procurando plagiar adecuadamente a pizarnik o en su defecto a orozco
y en lo posible que nadie se diera cuenta de ello, o no demasiado
fue una joven poeta quien me presentò una tarde
en las escalinatas del teatro san martìn
la historia del surrealismo de maurice naudeau
los poemas de oliverio girondo
una antologìa de enrique molina de los 80 y pico
entregados a la moda de la escritura automàtica
elucubràbamos toda clase de poemas presuntamente surrealistas
plagados de ensueños psicoanàlisis marxismo amores diversos y libertades varias
nosotros los jòvenes poetastros anònimos
reunidos en plaza congreso una noche
con el objeto de publicar una revista literaria
de tìtulo y facturas francamente impresentables
como alguien que es invitado a una fiesta de cumpleaños de 15
y se emborracha inexorablemente, estùpidamente se embriaga, se tambalea
fatalmente drogado, con sus ìnfulas y ridìculas pretensiones
de poeta maldito o galàn maduro
a quien las mujeres menosprecian cordialmente
a causa de su vano egocentrismo, sus poemas grotescos y eròticos
su narcisismo a ultranza
su engrupimiento prematuro
que se expresa mediante toda clase de chistes malos
y comentarios improcedentes que no vienen al caso
asì transcurriò nuestra adolescencia, nuestra primera juventud:
robando libros o mamotretos soporìferos en librerìas de viejo
o corriendo detràs de las bellas como perros falderos
o haciendo el amor parados contra un àrbol
o concurriendo a los baños pùblicos en el subsuelo
allì donde los jòvenes homosexuales sonrientes se masturban mutuamente
mientras en la planta baja mastican comida chatarra y beben coca cola:
en estas enrarecidos ambientes y circunstancias a uno ciertamente
le cuesta orinar adecuadamente, pero al fin lo logra y sube las escaleras
y sale a la avenida, al aire libre.
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