Josimar Moran
Poeta fiel al portal
Un día de pronto el tiempo se detiene,
el silencio de la noche se eterniza
y llega el ocaso, -cual soplo de brisa-
anunciando el tormento que se avecina.
Y ahí entre miedos el sueño se entretiene
columpiándose en los recuerdos cautivos
y los anhelos ahora tan esquivos,
sobre los cuales mi alma ya no camina.
Mas los recuerdos que mi olvido conserva
son aquellos que el pecado permitió
pues retorno a tí, mi adorada proterva,
cada instante que la nostalgia me acecha
susurrando que mi sino se quedó
aletargado en la fatídica fecha. . .
De tu adiós.
el silencio de la noche se eterniza
y llega el ocaso, -cual soplo de brisa-
anunciando el tormento que se avecina.
Y ahí entre miedos el sueño se entretiene
columpiándose en los recuerdos cautivos
y los anhelos ahora tan esquivos,
sobre los cuales mi alma ya no camina.
Mas los recuerdos que mi olvido conserva
son aquellos que el pecado permitió
pues retorno a tí, mi adorada proterva,
cada instante que la nostalgia me acecha
susurrando que mi sino se quedó
aletargado en la fatídica fecha. . .
De tu adiós.
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