abcd
Poeta adicto al portal
El otro, el mismo, siempre fui aquel.
Con una edad oprimida soy infinito,
con un lugar en el mundo en cada verso que no escribo.
Yo soy otro, una fracción periódica y rota,
un inverso que atónito busca su propio laberinto.
Yo que anhelé ser pobre de sueños,
hoy sangro las pesadillas de un espejo viciado.
Yo que al primer golpe pongo la garganta en el cuchillo,
yo que he muerto más veces de las que he renacido.
Solo son mis anáforas mis metáforas,
son mis monstruos la poesía y la mentira.
Estoy en un gris tan oscuro que cada día tengo más amigos,
y no hablo de nada, y soy las cenizas de lo aprendido.
El otro, el mismo, siempre fui aquel.
Hombre de principios, de felicidad sabor a vino,
hombre de sol y de azar,
capaz de destruir todo vínculo, toda agonía
con un simple porvenir remoto.
Soy otro, y siempre soy el mismo aquel.
Con una edad oprimida soy infinito,
con un lugar en el mundo en cada verso que no escribo.
Yo soy otro, una fracción periódica y rota,
un inverso que atónito busca su propio laberinto.
Yo que anhelé ser pobre de sueños,
hoy sangro las pesadillas de un espejo viciado.
Yo que al primer golpe pongo la garganta en el cuchillo,
yo que he muerto más veces de las que he renacido.
Solo son mis anáforas mis metáforas,
son mis monstruos la poesía y la mentira.
Estoy en un gris tan oscuro que cada día tengo más amigos,
y no hablo de nada, y soy las cenizas de lo aprendido.
El otro, el mismo, siempre fui aquel.
Hombre de principios, de felicidad sabor a vino,
hombre de sol y de azar,
capaz de destruir todo vínculo, toda agonía
con un simple porvenir remoto.
Soy otro, y siempre soy el mismo aquel.