Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
De la boca de un Gigante
un gran ave alzó el vuelo
sus alas eran tan grandes
que podían tocar el suelo
Con una encendía la noche
con la otra un caballo con su pelo
galopaba el día sin coche
de fuego su fúlgido velo
Las arañas podían tejer
mantos y constelaciones
y el dragón quiso cojer
todititas sus emociones
El Gigante muy enojado
al dragón castigo impuso
que en la noche por iluso
iba a ser por siempre arrojado
Las alas de aquella ave
hasta hoy siguen su curso,
y el dragón quedó de insulso
por lo que ya todos saben.
un gran ave alzó el vuelo
sus alas eran tan grandes
que podían tocar el suelo
Con una encendía la noche
con la otra un caballo con su pelo
galopaba el día sin coche
de fuego su fúlgido velo
Las arañas podían tejer
mantos y constelaciones
y el dragón quiso cojer
todititas sus emociones
El Gigante muy enojado
al dragón castigo impuso
que en la noche por iluso
iba a ser por siempre arrojado
Las alas de aquella ave
hasta hoy siguen su curso,
y el dragón quedó de insulso
por lo que ya todos saben.
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