Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Revienta la soledad
Se viene en estampida,
clausurando la verdad,
cerrando toda salida.
Cae el manto de lo absurdo,
cubriendome hasta el pensamiento
y sólo versos infecundos,
es lo que queda por dentro.
Demonios de una infancia infame
Se baten contra mis ángeles,
que defienden con alarde,
las pocas horas dulces que mi memoria trae.
Voces , pensamientos mudos
Se oyen por las cuatro esquinas,
en el que ahora es mi mundo,
más distante que la China...
Entraste en él, y estás umbilicado
Parásito, clavas mil espinas,
en mi deseo amortajado
con el manto negro de tus retinas;
y cómo pétalos desgastados
van luciendo mis pupilas...
Suerte que callo en perjurio,
por los amores soñados
Y cuelgo guirnaldas-que luego estrujo-
borracha de lujuria y de pecado
Te apoderas ,me destruyes
Todo está ya salpicado.
Y este silencio ensordece,
los tímpanos son clausurados.
Tomas , usas , y me ultrajas
con mentiras como dardos,
que se cosen , que se clavan,
que se incrustan cual guijarros
Lloran hasta las serpientes,
que te han acompañado
Y cual un mismo delincuente,
robas mi sueño más preciado.
Sangran mis ojos
Sangran hasta los dardos
Y se clavan en mi vista,
cuando partes rezongando,
el amor que se desliza,
de tu sexo por preñado
Nada existe que me salve,
de ésta tortura tan mía,
que es quererte aunque falte
mi honor y tu hombría
Pisoteas mis suspiros.
Te cenas mis desafíos.
Y cansado de domarme,
te marchas, ¡y yo que gimo!...
Frío sórdido e insufrible,
me llega a las entrañas
y por quererte se concibe,
este amor como patraña
¿Dónde habrá estado mi ángel?
-aquel que se suponía me cuidaba-
el día en que me llevaste
El día en que ya te amaba
Se viene en estampida,
clausurando la verdad,
cerrando toda salida.
Cae el manto de lo absurdo,
cubriendome hasta el pensamiento
y sólo versos infecundos,
es lo que queda por dentro.
Demonios de una infancia infame
Se baten contra mis ángeles,
que defienden con alarde,
las pocas horas dulces que mi memoria trae.
Voces , pensamientos mudos
Se oyen por las cuatro esquinas,
en el que ahora es mi mundo,
más distante que la China...
Entraste en él, y estás umbilicado
Parásito, clavas mil espinas,
en mi deseo amortajado
con el manto negro de tus retinas;
y cómo pétalos desgastados
van luciendo mis pupilas...
Suerte que callo en perjurio,
por los amores soñados
Y cuelgo guirnaldas-que luego estrujo-
borracha de lujuria y de pecado
Te apoderas ,me destruyes
Todo está ya salpicado.
Y este silencio ensordece,
los tímpanos son clausurados.
Tomas , usas , y me ultrajas
con mentiras como dardos,
que se cosen , que se clavan,
que se incrustan cual guijarros
Lloran hasta las serpientes,
que te han acompañado
Y cual un mismo delincuente,
robas mi sueño más preciado.
Sangran mis ojos
Sangran hasta los dardos
Y se clavan en mi vista,
cuando partes rezongando,
el amor que se desliza,
de tu sexo por preñado
Nada existe que me salve,
de ésta tortura tan mía,
que es quererte aunque falte
mi honor y tu hombría
Pisoteas mis suspiros.
Te cenas mis desafíos.
Y cansado de domarme,
te marchas, ¡y yo que gimo!...
Frío sórdido e insufrible,
me llega a las entrañas
y por quererte se concibe,
este amor como patraña
¿Dónde habrá estado mi ángel?
-aquel que se suponía me cuidaba-
el día en que me llevaste
El día en que ya te amaba
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