revivido deleite

Annamb

Poeta recién llegado
Él del invierno, un robusto estruendo

yo de entretiempo, sonrisas.

Combatimos como titanes,

entre copas de vino y besos.

Él, centenario maestro

Yo, precoz en esto del amor.


Ignorando la más absurda ley

percibí mil noches, su piel;

madriguera confidente

donde en tiempos de deshielo

golpeando nuestros cuerpos,

aguardábamos con el rey sol.


Gran inventor, que arte poseía;

hoy, mis húmedos labios

abren paso a un exhalo

de ventura, al oír aún

su llamar a mi nombre:

¡arriba pequeña mariposa!
 
Él del invierno, un robusto estruendo

yo de entretiempo, sonrisas.

Combatimos como titanes,

entre copas de vino y besos.

Él, centenario maestro

Yo, precoz en esto del amor.


Ignorando la más absurda ley

percibí mil noches, su piel;

madriguera confidente

donde en tiempos de deshielo

golpeando nuestros cuerpos,

aguardábamos con el rey sol.


Gran inventor, que arte poseía;

hoy, mis húmedos labios

abren paso a un exhalo

de ventura, al oír aún

su llamar a mi nombre:

¡arriba pequeña mariposa!
Y ahí va la inocencia tras otro cóctel de experiencia. Saludos, Annamb.
 

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