El Arbol
Poeta recién llegado
REVOLUCIÓN INTERESTELAR
Montamos la aurora sobre la piel de los glaciares,
figuras efímeras se desvanecen durante el beso de los párpados,
otras más, nacen del esperma desprendido por los astros
contiguos al sueño fractálico;
figuras efímeras se desvanecen durante el beso de los párpados,
otras más, nacen del esperma desprendido por los astros
contiguos al sueño fractálico;
Delirio recurrente de emociones separadas,
reflejos infinitos sobre el hielo perezoso
que dormita entre las cuencas del volcán
emblanquecido por los hijos de los astros
que se esparcen con la aurora que montamos.
reflejos infinitos sobre el hielo perezoso
que dormita entre las cuencas del volcán
emblanquecido por los hijos de los astros
que se esparcen con la aurora que montamos.
Como gélida flor, fecundada por la brisa galáctica,
pintada con el sexo de los soles derramados en sus pétalos de cristal,
lleva consigo la puerta que da entrada a esas voces de mundos oníricos;
de tiempos distantes, que viajan entre agujeros negros,
absorbidas, no por la fuerza de ese místico túnel
sino por su energía proyectada en los campos estelares
donde no escapa la luz ni la mente.
pintada con el sexo de los soles derramados en sus pétalos de cristal,
lleva consigo la puerta que da entrada a esas voces de mundos oníricos;
de tiempos distantes, que viajan entre agujeros negros,
absorbidas, no por la fuerza de ese místico túnel
sino por su energía proyectada en los campos estelares
donde no escapa la luz ni la mente.
Producto de si misma, elevada sobre pendientes nevadas
que erupcionan como gritos milenarios en el cosmos;
una boca en la tierra que maldice su propia existencia,
se congela en el tiempo cual estatua monolítica mirando en su interior.
que erupcionan como gritos milenarios en el cosmos;
una boca en la tierra que maldice su propia existencia,
se congela en el tiempo cual estatua monolítica mirando en su interior.
Caminando sobre las edades de ritos, dioses y ofrendas de sangre,
Nos perdemos en las cumbres solitarias y escamosas,
rascando la epidermis infinita.
Dejando una huella transparente
sobre el espacio sideral.
Nos perdemos en las cumbres solitarias y escamosas,
rascando la epidermis infinita.
Dejando una huella transparente
sobre el espacio sideral.
Regresamos al origen, envueltos en hojas de ébano,
Como capullos alejados e inconscientes de la realidad;
esclavos de la fe que nos impera
y que felices e ignorantes abrazamos
para cubrir la eterna llaga de soledad y miedo,
profunda y callada, en las entrañas de los montes nevados,
nos angustia y exaspera cuando
se adentra en nuestros corazones que flotan
y se deslizan con la aurora.
Como capullos alejados e inconscientes de la realidad;
esclavos de la fe que nos impera
y que felices e ignorantes abrazamos
para cubrir la eterna llaga de soledad y miedo,
profunda y callada, en las entrañas de los montes nevados,
nos angustia y exaspera cuando
se adentra en nuestros corazones que flotan
y se deslizan con la aurora.
Última edición: