• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Rezo de serpiente-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh cómo van muriendo en mí

los brazos, y cómo existencialmente,

la tangente decisiva inclina su balanza

favorable a dioses o deidades traspuestas.

Cómo rezo en la esquina, con todos los colores

donde almaceno las burlas y ofensivas

de los dientes destetados y las brujas opresivas.

Sí, amigos, mi llanto es desdeñoso de partículas

negativas y electrones mimetizados; mas no me ocupan

en virtud de razones, las especiales trampas

de un dispuesto mar de nubes, ni el olvido ni la huella

en este espacio; creo la victoria y me acometen

sapos y leyendas congestionadas, por narices!





Oh belleza esquelética triunfante de amor en guerra

y celos dominados, basculas tu linda operación desordenada

por los átomos hechizados y las luciérnagas omitidas.

Cómo carburas tu rotor de ambulancias ciegas

mientras yo paseo dormido por las estancias y los palafrenes.

Las tristes vacantes, el dominio opresor de un resplandor atómico,

duermen junto a mi ventana, yo escucho

lo que dicen las radios y los hermosos pelos de mi subyugante

hermana-.





Eriales de distribuidas opresiones:

mirad caer el mundo bajo su antigua ratonera.

Sobre huesos se escucha el pase del aroma,

donde decenios de locura acamparon súbitamente,

sobre la flora. Fauna? No! Solo dominio de espirales

lentas lentísimas y acabadas, donde sollozan

las serpientes manumitidas del cristal.





Yo bajo al mundo surreal

dominan viejos con su copa equidistante

su sombrilla aterciopelada esa navaja fulminante

del que escribió su risa sobre dorados muros.

Y elefantes me oprimen, su ternura de diablo,

su supresión definitiva, la largura de un mundo

que cabe en una ridícula tienda de campaña.

Me aprietan los zapatos sus chinas

sus acometidas basculantes

sus razones advertidas y sus oscuros

tazones de risa y lluvia. Me aprisionan

los candeleros de la calle, inadvertidas

trampas, avenidas o solitarios mapas.

Cómo sabré en qué mundo vivo.

Duermo junto al palo de la escoba subversiva.







Razones frías de hospital, no me opriman,

que sé de sus vaivenes, y de sus ambulancias,

en forma, todas, de cristal y certidumbre pasada.

Me fríen a preguntas los periodistas de la cuarta planta,

las alternativas de los muros son los espacios de una garganta

en celo, y miro los escuálidos ventanales abrirse

por huesos húmedos y viejos.







Me asesinan los labios rotos de las yacijas ambulantes:

golpeo yo con más rabia, desazón

mi imperio detiene su toque de pupila a la mínima

constelación: miro de rayos la opresión de mi espalda.

Las letras que acaparan la atención del músculo.

No siempre se trata de ser hombre.







Lancé mis labios por Valencia, en espacio

de cuatro sílabas, de tres para ser exactos,

todos cabíamos en los barcos piratas del agua

llovida, pasada. Y dormíamos como suelen

hacerlo los gusanos, bajo la tierra baja.



©
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba