Guardo en mis labios los fonos perezosos.
Hay siempre palabras en esa línea, en ese límite de la boca al mundo
Pero mira, no te dije todo:
Unas cuantas cuentas de mi rosario la lancé a las piedras;
Ya sabes, necesitan de las palabras vacías para calmar su hambre.
¿Sabías que en un cuenco de polvo mezclé tus promesas, pero que al final del día
sólo se fermentaron y salieron corriendo?
Pensé en ti y en cómo nacer amor y en un último intento por salvarnos
marqué la esperanza en mis labios, como siempre.
Ninguna voz rezó por esta alma impía.
Hay siempre palabras en esa línea, en ese límite de la boca al mundo
Pero mira, no te dije todo:
Unas cuantas cuentas de mi rosario la lancé a las piedras;
Ya sabes, necesitan de las palabras vacías para calmar su hambre.
¿Sabías que en un cuenco de polvo mezclé tus promesas, pero que al final del día
sólo se fermentaron y salieron corriendo?
Pensé en ti y en cómo nacer amor y en un último intento por salvarnos
marqué la esperanza en mis labios, como siempre.
Ninguna voz rezó por esta alma impía.