Ríen como rosas
tus pestañas
y se hacen pan
bajo el alma cristalina.
A la orilla de una mirada
donde no hay luz ni palabras
la tarde cierra sus alas
robándote un siglo de gestos.
Una refulgencia de veranos
envuelve tu cuerpo
y te yergue creando
instantes de besos y fuego.
Eres como la geometría de las mariposas,
como luz encerrada
en los senos de la tarde
como mimo en el vientre de mis sueños.
Desde la falange del crepúsculo
caen lento los parpados del viento
y la poesía exhala sueños
al inflamarse la rueda del amor.
EBAN
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