Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre quietas brumas que bajaron del cielo
prófugo de fuego, la barca elevó a proa.
Acurrucada en la quilla,amada quisiera
tu presencia...
Apretadas las manos arde mi frente,
arde hostil la sensación
la barca ondula cerca de la fronda salvaje
minada de teas y de ojos
inciertos en la rugosa orilla...
La barca ondula, vacilas,
rugosa será la búsqueda de algún puerto.
A lo lejos vaticinios de agonías,
difuminados manojos,
espectros del Sol aplastando por flechas
y colores de la cascada abismal.
Y suda mi carne, mi carne rabiosa muerde los
ojos salvajes; sospechados sobre mis despojos...
Pre anunciando marsupiales en la trémula bahía
culpan la despótica manía de la tarde girando
hacia el ocaso.
Mi sed es solo por ti. Entiende: la soledad acuña el
drama.
En tu amada presencia se estremecieron mis venas
y mis sensibles brazos de repente dieron pena.
Un ramalazo de lluvia aposenta la distancia,
mientras deploro mi hiriente fracaso y mi nombre
apresado en tu ventana;
mientras deploro desgarrarme en suspiros tentadores,
me inunda el gran fuego añorado por ayunos.
¿Para qué hurgar en mis entrañas sin sosiego?
Solo servirán a la afrenta de velos jamás sellados,
y en los rápidos directos a la abismal cascada
debo entregar este taciturno amor imposibilitado...
Pero tardas en mostrarte y desespero...
¿Acaso amaneces sola?
Te pido perdones a mi mente resonante y obscura;
pido apañes las raras divagaciones en estas
aguas rebeldes.
Mira: Ya están cercándome las rocas.
Aún avizoradas prontamente la barca choca.
¡Oh! agitándose menea la popa, y al trizarse,
también caigo...
La frágil barca sacudirá el lecho barroso.
¡ Aleja la encrucijada! "Incesante Dios Divino..
Protege la substancia de mis calados huesos,
y torna sin agobio mis músculos tensos..."
En la orilla una desconcertada rama exhorta
hacia ella mis desvaídos intentos. Tu cara,
amada será mi guía. Tu cara transformó mi
amor irredento exigido en mi memoria...
Fue así de necesario, el resto será otra historia...
prófugo de fuego, la barca elevó a proa.
Acurrucada en la quilla,amada quisiera
tu presencia...
Apretadas las manos arde mi frente,
arde hostil la sensación
la barca ondula cerca de la fronda salvaje
minada de teas y de ojos
inciertos en la rugosa orilla...
La barca ondula, vacilas,
rugosa será la búsqueda de algún puerto.
A lo lejos vaticinios de agonías,
difuminados manojos,
espectros del Sol aplastando por flechas
y colores de la cascada abismal.
Y suda mi carne, mi carne rabiosa muerde los
ojos salvajes; sospechados sobre mis despojos...
Pre anunciando marsupiales en la trémula bahía
culpan la despótica manía de la tarde girando
hacia el ocaso.
Mi sed es solo por ti. Entiende: la soledad acuña el
drama.
En tu amada presencia se estremecieron mis venas
y mis sensibles brazos de repente dieron pena.
Un ramalazo de lluvia aposenta la distancia,
mientras deploro mi hiriente fracaso y mi nombre
apresado en tu ventana;
mientras deploro desgarrarme en suspiros tentadores,
me inunda el gran fuego añorado por ayunos.
¿Para qué hurgar en mis entrañas sin sosiego?
Solo servirán a la afrenta de velos jamás sellados,
y en los rápidos directos a la abismal cascada
debo entregar este taciturno amor imposibilitado...
Pero tardas en mostrarte y desespero...
¿Acaso amaneces sola?
Te pido perdones a mi mente resonante y obscura;
pido apañes las raras divagaciones en estas
aguas rebeldes.
Mira: Ya están cercándome las rocas.
Aún avizoradas prontamente la barca choca.
¡Oh! agitándose menea la popa, y al trizarse,
también caigo...
La frágil barca sacudirá el lecho barroso.
¡ Aleja la encrucijada! "Incesante Dios Divino..
Protege la substancia de mis calados huesos,
y torna sin agobio mis músculos tensos..."
En la orilla una desconcertada rama exhorta
hacia ella mis desvaídos intentos. Tu cara,
amada será mi guía. Tu cara transformó mi
amor irredento exigido en mi memoria...
Fue así de necesario, el resto será otra historia...
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