susoermida
Poeta recién llegado
Tengo una lágrima que se asoma en el ojo.
Fuente difusa, caída sin pensar.
Se asoma a mis pómulos como ceremonias
de un salto asalto que ni huye ni ganas tiene de darse vuelta.
Es fuente vaga, propiedad para salirse:
extensión de unas espumas que no se preguntan
como es el frotarse ni tampoco la finalidad.
Pasan los húmedos sueños que se mojan
en los domicilios del olvido:
tristes dioses y perdidos adioses en un acecho
que marca ríos entre los cataclismos del alma.
Después de mojar mis labios con los ríos
que bajaban de mis ojos, sinceramente traumáticos
me llevo a la pregunta obligada de mis frutas:
¿Cuál es mi noche?
Qué cataclismo o fuerza desmedida conformó
todos estos difuntos que me preceden.
Para qué tengo músculos y preguntas sobre esta sabana impura
que da vueltas sobre mi figura sin saber como es la caída y menos el abismo.
Que nadie me venga a decirme que soy triste pues le pondría clavos
lacerantes de almuerzo y aguas llenas de tambores resonando
sobre la solitaria condición de su nacimiento.
Fuente difusa, caída sin pensar.
Se asoma a mis pómulos como ceremonias
de un salto asalto que ni huye ni ganas tiene de darse vuelta.
Es fuente vaga, propiedad para salirse:
extensión de unas espumas que no se preguntan
como es el frotarse ni tampoco la finalidad.
Pasan los húmedos sueños que se mojan
en los domicilios del olvido:
tristes dioses y perdidos adioses en un acecho
que marca ríos entre los cataclismos del alma.
Después de mojar mis labios con los ríos
que bajaban de mis ojos, sinceramente traumáticos
me llevo a la pregunta obligada de mis frutas:
¿Cuál es mi noche?
Qué cataclismo o fuerza desmedida conformó
todos estos difuntos que me preceden.
Para qué tengo músculos y preguntas sobre esta sabana impura
que da vueltas sobre mi figura sin saber como es la caída y menos el abismo.
Que nadie me venga a decirme que soy triste pues le pondría clavos
lacerantes de almuerzo y aguas llenas de tambores resonando
sobre la solitaria condición de su nacimiento.