Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Recuerdo la dulce miel de tus comisuras,
gustoso de jugar con tus fragancias macedonias,
arcaicas en evolución terrenal,
esas que nunca tardaran en cambiar.
Y espero girando en la rueda,
el solsticio que me indique la rotundidad de un cambio,
el jubilo ritual en el ambar de lo sagrado.
Cuando las pasarelas se unen
y las luces se esconden
dan paso al brillo interior,
y me encuentro
encandilado por mariposas coloridas,
en bosquejos de mi vida
que los silbo desde el interior de una canción.
Me gusta seguirlas por senderos oscuros,
entre penumbras barriales,
por que encuentro en esa conexion la alegria
para ver un alma hermosamente calida en vos.
Esas que aguardan a la explosión,
esas que vibran en el aire en tonalidades púrpuras,
pintando el cielo de hermosos sentires.
Destellos de tu alma se escapan en tus palabras,
flotan como burbujas llevadas por las brisas en la cebras,
y se incrustan en el mar de arriba,
el que no llegamos con las manos,
para regar el cosmo en un desparramo de brotes planetarios
que erijirán un nuevo orden de belleza interior.
Me haces bien,
es lindo tener alguien en quien pensar
anhelando ver el rubor de tu piel reflejar en mi iris,
y sentir esa paz,
esa tranquilidad combinada con la calida armonía corporal.
Y aunque no me importara el transcurrir
y las arenas no me lastimen con sus agujas
designadoras de finales y comienzos,
el movimiento no se detiene,
y las pisadas suenan en las paredes
se marcan constantemente
en la blanca superficialidad del resguardo.
Por eso me ire en una balsa de pana
a buscar la sintonia que se pierde en el monte
y que nace en tus labios.
gustoso de jugar con tus fragancias macedonias,
arcaicas en evolución terrenal,
esas que nunca tardaran en cambiar.
Y espero girando en la rueda,
el solsticio que me indique la rotundidad de un cambio,
el jubilo ritual en el ambar de lo sagrado.
Cuando las pasarelas se unen
y las luces se esconden
dan paso al brillo interior,
y me encuentro
encandilado por mariposas coloridas,
en bosquejos de mi vida
que los silbo desde el interior de una canción.
Me gusta seguirlas por senderos oscuros,
entre penumbras barriales,
por que encuentro en esa conexion la alegria
para ver un alma hermosamente calida en vos.
Esas que aguardan a la explosión,
esas que vibran en el aire en tonalidades púrpuras,
pintando el cielo de hermosos sentires.
Destellos de tu alma se escapan en tus palabras,
flotan como burbujas llevadas por las brisas en la cebras,
y se incrustan en el mar de arriba,
el que no llegamos con las manos,
para regar el cosmo en un desparramo de brotes planetarios
que erijirán un nuevo orden de belleza interior.
Me haces bien,
es lindo tener alguien en quien pensar
anhelando ver el rubor de tu piel reflejar en mi iris,
y sentir esa paz,
esa tranquilidad combinada con la calida armonía corporal.
Y aunque no me importara el transcurrir
y las arenas no me lastimen con sus agujas
designadoras de finales y comienzos,
el movimiento no se detiene,
y las pisadas suenan en las paredes
se marcan constantemente
en la blanca superficialidad del resguardo.
Por eso me ire en una balsa de pana
a buscar la sintonia que se pierde en el monte
y que nace en tus labios.