Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Veleros en tubos de mi sangre,
no encuentran la isla del alba.
Tu saliva envenenada en las aguas
de Lete cimbraron mis latidos,
quebrando las alas de los espejos
que frezaron granos de témpanos.
Siento como atravieso el reflejo...
detrás de mis iris se deshidratan mis sueños,
mas rápido que cuando cabalgaba el fuego
de tus besos, encarnados en las bocas de cerbero.
Veo marearse en las ruedas sin descansos,
tus ojos aferrados a los segundos
de carretas con sábanas y caretas de mil voces.
Sin las maderas de tu pecho,
ha de sucumbir en las aguas del olvido,
esta nave que te izó en su mástil
para que acaricies los cielos y las noches,
que armó con tu cabellera los brioles
para atrapar todos los vientos,
intento navegar con la brújula de tu cuerpo,
pero fue tan fuerte la estela a tu huida,
que un huracán desfogó todas las velas.
Heme aquí sin rumbo y olvido,
en las vísceras de Aqueronte, sin el óbolo
de tu amor para pagar mi peaje al descanso.
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