abcd
Poeta adicto al portal
Con solo tocarme, iniciaste el mundo
sin alzar los ojos, sin mutar la cara.
Le diste sed a todo un río de hormonas
promesas en blanco a un dios humanizado.
Mientras reías y bailabas; en mi pecho
parecido al amor nevaba un jacarandá.
Eran ópalos de fuego por tu cintura
una absenta primavera, un rito de solsticios.
Divino remolino entre cenizas y vino
toda la humanidad en vos se maquilla
y yo más frágil que una fruta madura
caí y sembré dos poemas en tu ombligo.
Luego te fuiste, el aire se secó y se enfrió,
oscureció tan de pronto en mi sonrisa
que ni tuve tiempo de seguir tu brisa.
Con solo tocarme, destruiste un mundo.
sin alzar los ojos, sin mutar la cara.
Le diste sed a todo un río de hormonas
promesas en blanco a un dios humanizado.
Mientras reías y bailabas; en mi pecho
parecido al amor nevaba un jacarandá.
Eran ópalos de fuego por tu cintura
una absenta primavera, un rito de solsticios.
Divino remolino entre cenizas y vino
toda la humanidad en vos se maquilla
y yo más frágil que una fruta madura
caí y sembré dos poemas en tu ombligo.
Luego te fuiste, el aire se secó y se enfrió,
oscureció tan de pronto en mi sonrisa
que ni tuve tiempo de seguir tu brisa.
Con solo tocarme, destruiste un mundo.
Última edición: