Ictiandro
Poeta adicto al portal
La pirámide oscura
de arenas sin nombre
pernocta en mis silencios.
La lluvia arremete fría
contra el pavimento de mis ojos
y la piel que ya no es piel
salvo trazas de células rojas,
deja al descubierto la nada
de las almas oscuras
que ya han partido.
Un crucifijo oxidado
acompaña el canto de cuervos
en festín próximo
de almas nuevas acercándose.
Así es el ritual
de calaveras amontonadas
donde la ausencia de colores
hermana huesos
y el destino de quienes
nunca se conocieron.
de arenas sin nombre
pernocta en mis silencios.
La lluvia arremete fría
contra el pavimento de mis ojos
y la piel que ya no es piel
salvo trazas de células rojas,
deja al descubierto la nada
de las almas oscuras
que ya han partido.
Un crucifijo oxidado
acompaña el canto de cuervos
en festín próximo
de almas nuevas acercándose.
Así es el ritual
de calaveras amontonadas
donde la ausencia de colores
hermana huesos
y el destino de quienes
nunca se conocieron.
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