Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si tuviera que volver a ese camino
Tendría que morir o simplemente seguir vivo,
Debería confesar que no soy nadie
Y que los murmullos que se oyen son hijos delaire,
Esterilizados con el brote de pereza
Que contagia a la belleza que hay en el corazón.
Tendría que desviar mi locura del camino de laluna,
De la noche,
Buscar lagunas frías en el calor del bosque
Que se cobijaran juntas a los pies de la razón
Podría robarle un gemido a la luna
Vestir de rojo a la dama que marchita la fortuna
Y traspasar mis secretos en papel.
Decir que la sangre es roja porque es tuya
Que un amor eterno nos conduce a la locura
De dos corazones sin más nada que perder,
Quisiera que sin querer me dijeras que te vas
Pero no puedo vernos
Deshaciendo de pronto todo esto
Que sabemos que fue nuestro
Y que fue para los dos.
Y quizás ese sería el momento
De pedirte que me olvides,
De decirte que te marches,
De abrir las cicatrices.
Sí, talvez sería el tiempo adecuado
Para no vernos más,
Para morir en el intento de volver a empezar,
De decirnos:
Hasta luego, que te vaya bien,
Ya te empecé a olvidar.
De decirnos que fue un juego,
Que el amor nunca fue cierto
Fue un tiro loco de casualidad,
Podría decirle al viento que me regale un momento
Un minuto de felicidad,
Podría robarle un gemido a la luna...
Y dar mi cuerpo a la caridad.
Tendría que morir o simplemente seguir vivo,
Debería confesar que no soy nadie
Y que los murmullos que se oyen son hijos delaire,
Esterilizados con el brote de pereza
Que contagia a la belleza que hay en el corazón.
Tendría que desviar mi locura del camino de laluna,
De la noche,
Buscar lagunas frías en el calor del bosque
Que se cobijaran juntas a los pies de la razón
Podría robarle un gemido a la luna
Vestir de rojo a la dama que marchita la fortuna
Y traspasar mis secretos en papel.
Decir que la sangre es roja porque es tuya
Que un amor eterno nos conduce a la locura
De dos corazones sin más nada que perder,
Quisiera que sin querer me dijeras que te vas
Pero no puedo vernos
Deshaciendo de pronto todo esto
Que sabemos que fue nuestro
Y que fue para los dos.
Y quizás ese sería el momento
De pedirte que me olvides,
De decirte que te marches,
De abrir las cicatrices.
Sí, talvez sería el tiempo adecuado
Para no vernos más,
Para morir en el intento de volver a empezar,
De decirnos:
Hasta luego, que te vaya bien,
Ya te empecé a olvidar.
De decirnos que fue un juego,
Que el amor nunca fue cierto
Fue un tiro loco de casualidad,
Podría decirle al viento que me regale un momento
Un minuto de felicidad,
Podría robarle un gemido a la luna...
Y dar mi cuerpo a la caridad.
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