Javier Lorenzo
Poeta recién llegado
Cerezas rojas del árbol que nunca dio otro fruto,
y en el jardín brillaba solo una rosa,
desesperada por la sombra fucsia
del comienzo de la mañana.
Eran tres las cerezas rojas de fulgor de sangre,
pero ahora son dos
y quien sabe si finalmente será una,
cualquier cereza no,
solo rojo carne en el mostrador,
tres cerezas de las que quedan dos,
le sigo el rastro a la tercera,
el barro del jardín tiene ese rojo fatal
de la lluvia de hoy por la tarde,
y si te obligo a abrir la boca
hasta rajar tu cuerpo por la mitad
en un chasquido asqueroso,
es que sos la sospechosa a quien ejecutar
sumariamente,
en rojo bordó azul pálido de venas calientes sin cerezas a la hora del placer.
Y te desagrada mi frío jugo de limón
en tus vasos rojos,
y querrías tirarlo en el jardín,
me hablás de mil cosas que prefiero olvidar,
y ahora enloquecés ante el rojo nocturno espeso de mi palabra
que te evade,
y yo sin poder reconstruir la sensación de plenitud blanca
de años atrás;
blanca, ¿Entendés?
Apartá el cuchillo de mi cuello
que ya estoy oliendo a rojo de albañal,
¿O pensás que desbaratar esto es algo
que se haga en cinco minutos?
Ya estoy pensando en no respetar todos los signos de puntuación que ponés en mi camino a pesar de que te pedí una y mil veces que no lo hagas porque si bien convencionalmente debe hacerse yo estoy harto ya de lo convencional pero ante tu mirada roja fuego que estalla me convencés y aquí estoy volviendo al punto aparte.
Y no olvido la cereza,
aunque quizás esté un poco más tranquilo
y pueda ignorar el vestido rojo que llevás puesto
el que evidentemente es una provocación.
Así que los golpes serán solo dos,
o tal vez tres,
así te borro esa sonrisa felizmente perversa,
y me dedico a dibujar signos esotéricos en tu cuerpo,
con ese rush rojo para labios rojos
que antes era afrodisiaco para mí.
La palabra rojo y su significado.
¿Todavía no entendés?
Claro que puedo ser más expeditivo y directamente mandarte al carajo.
Y terminar con esto de una buena vez.
Rojo.
y en el jardín brillaba solo una rosa,
desesperada por la sombra fucsia
del comienzo de la mañana.
Eran tres las cerezas rojas de fulgor de sangre,
pero ahora son dos
y quien sabe si finalmente será una,
cualquier cereza no,
solo rojo carne en el mostrador,
tres cerezas de las que quedan dos,
le sigo el rastro a la tercera,
el barro del jardín tiene ese rojo fatal
de la lluvia de hoy por la tarde,
y si te obligo a abrir la boca
hasta rajar tu cuerpo por la mitad
en un chasquido asqueroso,
es que sos la sospechosa a quien ejecutar
sumariamente,
en rojo bordó azul pálido de venas calientes sin cerezas a la hora del placer.
Y te desagrada mi frío jugo de limón
en tus vasos rojos,
y querrías tirarlo en el jardín,
me hablás de mil cosas que prefiero olvidar,
y ahora enloquecés ante el rojo nocturno espeso de mi palabra
que te evade,
y yo sin poder reconstruir la sensación de plenitud blanca
de años atrás;
blanca, ¿Entendés?
Apartá el cuchillo de mi cuello
que ya estoy oliendo a rojo de albañal,
¿O pensás que desbaratar esto es algo
que se haga en cinco minutos?
Ya estoy pensando en no respetar todos los signos de puntuación que ponés en mi camino a pesar de que te pedí una y mil veces que no lo hagas porque si bien convencionalmente debe hacerse yo estoy harto ya de lo convencional pero ante tu mirada roja fuego que estalla me convencés y aquí estoy volviendo al punto aparte.
Y no olvido la cereza,
aunque quizás esté un poco más tranquilo
y pueda ignorar el vestido rojo que llevás puesto
el que evidentemente es una provocación.
Así que los golpes serán solo dos,
o tal vez tres,
así te borro esa sonrisa felizmente perversa,
y me dedico a dibujar signos esotéricos en tu cuerpo,
con ese rush rojo para labios rojos
que antes era afrodisiaco para mí.
La palabra rojo y su significado.
¿Todavía no entendés?
Claro que puedo ser más expeditivo y directamente mandarte al carajo.
Y terminar con esto de una buena vez.
Rojo.