Inicio su romance con ternura,
escribiendo su nombre en la libreta,
pensando que el amor por siempre dura.
Era ingenua, era bella, era discreta;
como rosa dispuesta en primavera,
su amor poso bajo la luz concreta.
Su corazón ondeo como bandera,
atada pero libre en las alturas.
Su piel era de fuego y de madera.
Sus labios tienos y sus manos puras,
deseando ser amados y besados,
trepar quisieran como enredaderas.
Ella sueña una mano entre sus dedos,
un cuerpo entre su cuerpo, y el deseo;
quitándole las ganas y los miedos...
El atento a la moda y al video,
ignorante al amor y al sentimiento,
no siente del amor su forcejeo.
Sintió tristeza y derramo quebranto
sobre aquella libreta que amo tanto,
borrando un nombre con su tierno llanto.