Una niña en la ventana
Dice al calor de la siesta,
Desperezando la tarde,
¡Madre, el aguador llega!
La higuera, en el viejo patio,
Refresca la triste espera,
Colmada de brevas dulces,
Moradas de pena negra.
Cantan, hirientes sus hojas
Cuando las menea el viento,
Que le levanta la falda
Con descaro y sonriendo.
Bajan al patio los niños,
Van a jugar a la guerra,
Soldaditos de papel,
Sin saber que les espera.
Y la niña en la ventana
Quisiera marchar con ellos,
Más no le dejan sus piernas,
Se ha de conformar con verlos.
Partirán cuando sean hombres,
Más no volverán a tiempo,
Y las tardes en el patio
Sólo serán un recuerdo.
Adiós campos de mi tierra
No volveremos a vernos,
Y la niña en la ventana
Se ha de quedar en silencio.
Dice al calor de la siesta,
Desperezando la tarde,
¡Madre, el aguador llega!
La higuera, en el viejo patio,
Refresca la triste espera,
Colmada de brevas dulces,
Moradas de pena negra.
Cantan, hirientes sus hojas
Cuando las menea el viento,
Que le levanta la falda
Con descaro y sonriendo.
Bajan al patio los niños,
Van a jugar a la guerra,
Soldaditos de papel,
Sin saber que les espera.
Y la niña en la ventana
Quisiera marchar con ellos,
Más no le dejan sus piernas,
Se ha de conformar con verlos.
Partirán cuando sean hombres,
Más no volverán a tiempo,
Y las tardes en el patio
Sólo serán un recuerdo.
Adiós campos de mi tierra
No volveremos a vernos,
Y la niña en la ventana
Se ha de quedar en silencio.