Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
Como un sueño a mi vida llegaste,
escarbando hábilmente mi ser.
A mi pecho y mi mente enseñaste
a adorar y a querer sin querer.
Me ensañé con tu rostro divino
y a tu cuerpo en el lecho domé,
hallé en tí la pasión extraviada
y la dicha al amarte encontré.
Tu finjiste quererme de veras
y yo ingenuo te quise también,
y arrastraste conmigo la pena
de saber qué se siente al querer.
Y si un día cualquiera se agota
el cariño y amor que sentí,
yo sabré y viviré convencido
de que como fuiste conmigo
jamás podrá serlo otra.
escarbando hábilmente mi ser.
A mi pecho y mi mente enseñaste
a adorar y a querer sin querer.
Me ensañé con tu rostro divino
y a tu cuerpo en el lecho domé,
hallé en tí la pasión extraviada
y la dicha al amarte encontré.
Tu finjiste quererme de veras
y yo ingenuo te quise también,
y arrastraste conmigo la pena
de saber qué se siente al querer.
Y si un día cualquiera se agota
el cariño y amor que sentí,
yo sabré y viviré convencido
de que como fuiste conmigo
jamás podrá serlo otra.