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Romence de pasión II (desde lo voz de la amada)'

poetakabik

Poeta veterano en el portal
Ardía la sombra en tu pecho,
ardía mi piel sin nombre;
más que amantes fuimos fuego
que se devora y no se esconde.

Tus dedos, al sur de mi alma,
quebraron todo horizonte;
y el latido, en su embestida,
me reclamó cuanto soy y fui.

Tu cuerpo sobre mi cuerpo,
tu aire hundiéndose en mi aire,
era un mar que se desborda
sin juicio, rumbo ni escape.

La luna, testigo muda,
no se atrevió a iluminarme;
temió romper el hechizo
que tus labios me dejaron.

Y yo, rendido en tu furia,
con la sangre enamorada,
sentí que el tiempo se quiebra
cuando el deseo lo manda.

No hubo palabra ni cielo,
solo un temblor que nos parte,
solo un infierno de celo
solo un cielo de instantes.

Y aún recuerdo aquella noche
que me rompió y me elevaste;
porque en tu cuerpo, mujer,
mi mundo dejó de ser carne
Yo te miré en la penumbra
cuando creí que no estabas,
y en el latir de la noche
tu sombra besó mi espalda.

No dije nada, temblaba;
no dije nada, esperaba;
pero mi pecho encendido
te reclamaba en su llama.

Tus pasos fueron relámpagos,
tu aliento, tempestad blanda,
y cuando rozó tu boca
mi corazón se desarma.

Me rendí sobre tu fuego,
me abrí como flor callada,
y el eco tibio de tus manos
me recorrió como espada.

Ay, cómo ardieron mis sueños
cuando tu piel los llamaba,
cómo el deseo hizo trizas
la razón que me quedaba.

Te amé sin ley ni medida,
te amé sin mirar mañana;
que una mujer cuando ama
se entrega entera y no acaba.

Y si mi cuerpo temblaba
era por el alma que hablas;
pues sentí que en tus latidos
mi eternidad se enroscaba.

Y aún guardo aquella noche
como un secreto en mi sangre:
fui tu incendio y fui tu calma,
fui tuya… como tú sabes.
 
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