Ron con cola

Kabuki

Poeta recién llegado
Ron con Cola


Soy un genio, lamentablemente para el oráculo de la vida,
dejo de sentir mi querida, es que amo más que el sol al subterráneo,
como un dios sin magia, ser vivo que se toma de la mano,
primavera, verano, invierno, otoño, qué más estaciones de cal,
tan solo soy feliz en una sombrilla de oasis y un adalid con rostro de mujer,
cara de sombra, de esfinge de leona, eres tú, mujer
de los sueños hermosos, que el ciclo de rutinas me roba
tal como higo de pajar, tal como bananos en selva pre instruida,
qué robo más grande hay en el amor del ignorante.


Qué solo me siento, qué solo se siente el personaje de mitologías,
en mente yace el camino de la próspero,
y qué triste es no compartirlo, es por depresión mi nena,
realmente es la soledad de ser viejo teniendo 21,
el azul es gris y el plomo es azulino, progreso de máquinas,
inventemos algo mas allá de ser social y de la tarjeta de crédito
¿Un beso tal vez? Música háblame de tus tobillos
que son torneados y que caminarían en cualquier calle paraíso,
qué bien hueles, es acaso las libras de tu peso.


Soy un pobre imbécil, los dioses seculares me prohibieron
que revele mi secreto, la musa sibilina me cortó la boca de carpió,
pero que se joda, acaso ya no jodió tanto en mi vida
y en mi amor como en el porvenir de horizontes verdes y carmesís,
el demonio de plañidos vencerá al soplo del horizonte,
de mi alma es la tierra, fuego de placenta
enerva los cañones de esas galeotes de mala caña,
quiero robarles las monedas de rostro de barloventos tiernos,
romanticismo siempre, peco en ello, vino de jerez,
mi favorito, muere, muerte, renazco con alas del cielo,
dios pensó en mí cuando moría de cáncer,
¿Por qué tanto tiempo?


Tiempo no existe, la necesidad es infinita, el rayo de luz
es pronto, la eternidad es de unos cuantos pasos,
gigante, ogro tal vez, cuánto quiero tu seno,
tu pezón de minúsculas protuberancias sabor a canela,
chupo, succiono, me atrapa, la poesía
queda recostada en su hamaca de tela de paja,
duerme con los ojos abiertos, celosa nena,
sé que me quieres más que las letras de ese enfermo de sífilis.


Es amor y yo como un completo idiota
con complejos de mandarín y de harakiris en catalepsias,
suicido mi hígado, pasando en un estudio de taxidermia,
revisando mis objetos de baile,
como títeres en parques de cine francés,
hoy murió dos siglos pasados,
como nació un recuerdo que puede hacerse realidad,
no me gusta arrepentirme pero si
el objeto de mi orgullo me da un bolo papal,
es el nervio occipital
de un beso perdido al beber del tequila
de un cielo gris convertido en añil.
 
Última edición por un moderador:
Nada es fortuna y todo es infortunio, en medio de un mar de ron y una lluvia de cola, qué colas de alpacas, de monos, de vicuñas o de llamas que se pueden llamar Pedros, Pablos y una niña con rostro de enagenación.

Me río cuando estoy cerca del suicidio y lloro cuando la espalda se me revienta en minúsculas partículas de carbón. La nena que hace berrinches. El hombre de los veintidós cañonazos y las palabras de sable en medio de una alborada bermellón.

El teatro japonés.
 

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