Siento al tenerle cerca que ya no sé lo que sentir. En un jardín de confusión es como una rosa,
en los que unos días éra pétalo aterciopelado que llenaba las pupilas de color e inundaba el aire con su aroma, y otros días no tan lejanos en los que se volvió espina dolorosa y afilada que se clava y provoca un dolor que me desgarra.
Puedo soportarlo, y aunque sufriendo, es un rosal que no quiero cortar, aunque también soy consciente de que a veces mis heridas no han cicatrizado cuando vuelven a sangrar.
No llego a entender porque se convierte en espina conmigo cuando caigo sobre él como gota de rocío que le refresca al amanecer.
Me siento herida,acorralada e inclinada a tener que decidir.
Puedo dejar seguir el curso de la nauraleza y que su rosal me dé alternativamente flores y espinas, o cortar la rosa para siempre y esperar que se marchite lentamente hasta que esté completamente seca.
Si eso hiciera, nunca más volvería a tener esa flor tan bella que habitaba conmigo entre otras flores , pero también podrían cerrar mis heridas porque ya no habría mas espinas que clavar.
Creo que no tendré el valor de cortarla, porque aunque ahora mis manos sangren al intentar tocarla, esa flor me acompaña desde hace mucho tiempo en ese jardín y me llenaría de nostalgia cada vez que saliera a él y ya no estuviera allí.
Dejaremos que sea el destino el que decida si esa flor se debe marchitar
en los que unos días éra pétalo aterciopelado que llenaba las pupilas de color e inundaba el aire con su aroma, y otros días no tan lejanos en los que se volvió espina dolorosa y afilada que se clava y provoca un dolor que me desgarra.
Puedo soportarlo, y aunque sufriendo, es un rosal que no quiero cortar, aunque también soy consciente de que a veces mis heridas no han cicatrizado cuando vuelven a sangrar.
No llego a entender porque se convierte en espina conmigo cuando caigo sobre él como gota de rocío que le refresca al amanecer.
Me siento herida,acorralada e inclinada a tener que decidir.
Puedo dejar seguir el curso de la nauraleza y que su rosal me dé alternativamente flores y espinas, o cortar la rosa para siempre y esperar que se marchite lentamente hasta que esté completamente seca.
Si eso hiciera, nunca más volvería a tener esa flor tan bella que habitaba conmigo entre otras flores , pero también podrían cerrar mis heridas porque ya no habría mas espinas que clavar.
Creo que no tendré el valor de cortarla, porque aunque ahora mis manos sangren al intentar tocarla, esa flor me acompaña desde hace mucho tiempo en ese jardín y me llenaría de nostalgia cada vez que saliera a él y ya no estuviera allí.
Dejaremos que sea el destino el que decida si esa flor se debe marchitar