Rosas blancas en un jarrón,
las pondré en agua,
y no morirán de sed.
Desde el interior,
se aprecian con cándor,
desde las estrellas,
hasta el mismo sol.
Es una lástima,
que no estén contigo,
es cuando miro el reloj,
y ya son las cinco...
Las rosas blancas esperan,
alusiva admiración y simpatía,
lloran de alegría al verte.
Vamos rosas blancas,
decirme como estáis,
enseñame de la vida,
y hazme vibrar hasta morir.
Yo aceptaré lo que me des,
y así esperaré,
desde el otro lado del jardín.
Que sorpresa verte,
maravillas y suaves, como la seda,
las primeras miradas,
son las que más valen.
Nada nos impiden,
regarlas y cuidarlas,
para que no mueran,
sin ninguna secuela.
Quiero besarlas,
son suaves como el terciopelo,
blancas y radiantes,
como el viento.
Estan preciosas,
son bellas a su antojo,
con tallo verde, color esperanza,
no sé si alguna vez te ha pasado,
cuando me miran, me siento más cerca,
más cerca de ti,
de tus pétalos blancos,
y las de las rosas sin fin.
Yo limpiaré tus pétalos,
de la tortura del polvo,
alguien piensa que estoy loco,
ninguna estrella, es poca cosa.
Yo os cuidaré preciosas mías,
brillareis blancas y radiantes,
como el velo de una novia.
Todos mis poemas han sido registrados,
en el Registro de la Propiedad Intelectual
con el nº de asiento registral "00/2011/1039"
Registrado en Las Palmas de Gran Canaria (España)
el día 11 de noviembre del 2010
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