Hidalgo Caballero M.
Poeta recién llegado
ROSAS DE TERCIOPELO.
_Sí que son las mismas rosas,
solo te parecen más tenues
porque tus ojos cansados
ya no aprecian su color.
_Son un rojo terciopelo
intenso a la luz del sol
y este verde de las hojas
es la perdida esperanza
que teníamos los dos…
_Pero tú ¿de dónde me hablas,
que casi no aprecio tu voz?
_Aquí estoy amigo mío,
entre tus viejos recuerdos
y tus sueños más profundos,
aquellos que se confunden
con circunstancias vividas.
_Ah, eres tú… mi conciencia,
no sueles hablarme de rosas,
¿quizás estás melancólica?
_Soy tu más puro reflejo,
un poco sí que lo estoy.
_Pues alegra este ánimo
y alegra mi corazón,
háblame de aventuras,
de fábulas y de ilusión
de intrigas y de valor.
_Cuéntame leyendas épicas
llenas de valentía, de fuerza
y de decisión.
_Que yo ya no estoy para penas
y quiero ver las rosas muy rojas
brillantes y con esplendor.
_Sí que son las mismas rosas,
solo te parecen más tenues
porque tus ojos cansados
ya no aprecian su color.
_Son un rojo terciopelo
intenso a la luz del sol
y este verde de las hojas
es la perdida esperanza
que teníamos los dos…
_Pero tú ¿de dónde me hablas,
que casi no aprecio tu voz?
_Aquí estoy amigo mío,
entre tus viejos recuerdos
y tus sueños más profundos,
aquellos que se confunden
con circunstancias vividas.
_Ah, eres tú… mi conciencia,
no sueles hablarme de rosas,
¿quizás estás melancólica?
_Soy tu más puro reflejo,
un poco sí que lo estoy.
_Pues alegra este ánimo
y alegra mi corazón,
háblame de aventuras,
de fábulas y de ilusión
de intrigas y de valor.
_Cuéntame leyendas épicas
llenas de valentía, de fuerza
y de decisión.
_Que yo ya no estoy para penas
y quiero ver las rosas muy rojas
brillantes y con esplendor.