Karen Gajda
Poeta adicto al portal
Era un día de recién primavera,
el firmamento de un claro azul,
el trino de las aves un canto alegre,
en el fresco aire un olor a amor.
La calle era casi vacía,
vine de compras, despacio desandando,
miraba las casas, los balcones,
con una sonrisa me detuve
antes de un ramo de rosas en un buzón.
Pensaba qué feliz debe ser
la dueña de este buzón,
que todavía, tal vez durmiendo aún,
no adivinaba nada
de esa bella sorpresa
y me preguntaba cuándo
el dueño de mi corazón
tendrá la divina idea
de ponerme rosas en el buzón.